Wednesday, 17 February 2021

TREINTENA A SAN JOSÉ D.V

 TREINTENA A SAN JOSÉ


        1ª  Enseñanza

Del 15 de febrero al 18 de marzo

Consagramos a ti Santísima Trinidad y María Santísima esta página elaborada al Corazón Castísimo de San José Treintena a San José



Recordemos y Honremos a San José

Con los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta 


1ª Enseñanza

Consagrado a ti San José en la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como cooperador, tutor y vigilante centinela del alma mía.

Llamando a Jesús en cada acto que hagamos, iremos transformando cada lectura, cada conocimiento que adquiramos en un Giro Continuo en Jesús, para alcanzar así nuestra vida de Cielo desde aquí en la tierra.

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 1  párr.(6)  

“San José, amado protector mío, asísteme en esta circunstancia. Arcángel San Miguel, defiéndeme del enemigo infernal, que tantos obstáculos me pone en la mente para hacerme faltar a esta obediencia. Arcángel San Rafael y tú mi Ángel custodio, vengan a asistirme y a acompañarme, a dirigir mi mano a fin de que pueda escribir sólo la verdad”.

Treintena a San José



Recordemos y Honremos a San José

Con los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta 


2ª Enseñanza


Consagrado a ti San José en la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como cooperador, tutor y vigilante centinela del alma mía.


En cada enseñanza, uniendo nuestro querer humano al Querer Divino, reconozcamos por nosotros mismos, todo lo que podemos tomar para ser una Imitación de Cristo, para revestirnos de Él e irnos transformando en una casita de Nazaret donde Jesús pueda reposarse en nosotros y tener vida Divina.

“¡Ah! Imítame a Mí cuando estaba en la casa de Nazaret...   trataba de asaetear los corazones y atraerlos a mi Amor, y primariamente a mi Madre y a San José”

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 1 párr. (20) 


“Estas pláticas te llenan la mente de cosas que no me pertenecen a Mí, te circundan el corazón de polvo, de modo que te hace sentir débil mi Gracia, no más viva.

¡Ah! Imítame a Mí cuando estaba en la casa de Nazaret, mi mente no se ocupaba de otra cosa que de la gloria del Padre y de la salvación de las almas, mi boca no decía otra cosa que discursos santos, con mis palabras buscaba reparar las ofensas al Padre, trataba de asaetear los corazones y atraerlos a mi Amor, y primariamente a mi Madre y a San José, en una palabra, todo nombraba a Dios, todo se obraba por Dios y todo a Él se refería. ¿Por qué no podrías hacer tú otro tanto?”

Treintena a San José

Recordemos y Honremos a San José

Con los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta 


3ª Enseñanza

 

Consagrado a ti San José en la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como cooperador, tutor y vigilante centinela del alma mía.

Haz de saber, que estamos siguiendo en orden del Libro de Cielo, cada partecita donde es nombrado San José, para que Girando en Jesús, estemos junto a San José, conociéndole en el vivir Divino que él recibía, como reflejo de Jesús y María.

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

4ª Enseñanza


“No puedo defenderme ni puedo pedir ayuda; 

Jesús, María, Mamá mía, ayúdenme, 

San José, defiéndeme de este peligro”      

Da click en la Canción a San José:    

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 2, cap. 15  abril 21, 1899

Esta mañana, estando en mi habitual estado, en un momento me he encontrado en mí misma, pero sin poderme mover, cuando de pronto sentí que alguien entraba en mi recámara, después ha cerrado de nuevo la puerta y he oído que se acercaba a mi cama. En mi mente pensaba que alguien había entrado furtivamente, sin que nadie de la familia lo hubiera visto y había penetrado hasta mi recámara. ¿Quién sabe qué cosa me pueda hacer? Era tanto el temor que me sentí helar la sangre en las venas y temblaba toda.

¡Oh Dios! ¿Qué hacer? Decía entre mí:

“La familia no lo ha visto, yo me siento toda inmóvil y no puedo defenderme ni puedo pedir ayuda;

Jesús, María, Mamá mía, ayúdenme, San José, defiéndeme de este peligro”. 

Cuando he sentido que subía a la cama y se acurrucaba junto a mí ha sido tanto el temor, que he abierto los ojos y le he dicho: “Dime, ¿quién eres tú?”

Él ha respondido: “Yo soy el pobre de los pobres, no tengo donde estar; he venido a ti para ver si me quieres tener contigo en tu recámara, mira, soy tan pobre que ni siquiera tengo vestidos, pero tú pensarás en todo”.

Yo lo miré bien, era un niño de cinco o seis años, sin vestidos, sin calzado, pero sumamente bello y gracioso, enseguida le respondí: “Por mí con gusto te tendría, ¿pero qué dirá mi papá? No soy persona libre que pueda hacer lo que quiera, tengo mis padres que lo impiden. Vestirte sí puedo hacerlo con mis pobres trabajos, haré cualquier sacrificio, pero tenerte conmigo es imposible. Y además, ¿no tienes padre, no tienes madre, no tienes dónde quedarte?”

Pero el niño amargamente respondió: “No tengo a nadie, ¡ah, no me hagas vagar más, déjame estar contigo!”

Yo misma no sabía qué hacer, como tenerlo. Un pensamiento me pasó por la mente: “¿Quién sabe, a lo mejor es Jesús, o bien será algún demonio para disturbarme?” Así que de nuevo le dije: “Pero dime la verdad, ¿quién eres tú?” Y Él repitió:

“Yo soy el pobre de los pobres”.

Yo repliqué: “¿Has aprendido a santiguarte?”

“Sí”. Respondió.

Pues entonces hazlo, quiero ver como lo haces.

Él se persignó con la señal de la cruz.

Yo agregué: “¿Y el Ave María la sabes decir?”

“Sí, pero si quieres que la diga, digámosla juntos”.

Yo empecé el Ave María y Él la decía junto conmigo,en ese momento una luz purísima se ha desprendido de su frente adorable y he conocido que el pobre de los pobres era Jesús. En un instante, con aquella luz que Jesús me enviaba me ha hecho perder de nuevo los sentidos y me sacó fuera de mí misma. Yo estaba toda confundida delante de Jesús, especialmente por tantos rechazos y rápidamente le dije:

“Querido mío, perdóname, si te hubiese conocido no te habría prohibido la entrada. Además, ¿por qué no me has dicho, que eras Tú? Tengo tantas cosas que decirte, te las habría dicho, no habría perdido el tiempo en tantas inutilidades y temores. Para tenerte a Ti no tengo necesidad de los míos, puedo tenerte libremente porque Tú no te dejas ver por ninguno”. Pero mientras esto decía, Jesús ha desaparecido y así ha terminado todo, dejándome una pena por no haberle dicho nada de lo que quería decirle.

Fiat

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

5ª Enseñanza

“Me parecía que San José no estaba presente en el momento del parto, sino que permanecía en otro rincón de la cueva, todo absorto en aquel profundo misterio, y si no vio con los ojos del cuerpo, vio muy bien con los ojos del alma, porque estaba raptado en éxtasis sublime”.


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 4, cap. 41   Dic. 25, 1900 


Encontrándome en mi habitual estado me he sentido fuera de mí misma,y después de haber girado  me encontré dentro de una cueva, y he visto a la Reina Mamá que estaba en el momento de dar a luz al Niñito Jesús. ¡Qué estupendo prodigio!

Me parecía que tanto la Madre como el Hijo estaban cambiados en luz purísima,pero en esa luz se distinguía muy bien la naturaleza humana de Jesús, que contenía en sí la Divinidad, que le servía como de velo para cubrir a la Divinidad, de modo que abriendo el velo de la naturaleza humana era Dios, y cubierto con ese velo era hombre, y he aquí el prodigio de los prodigios: Dios y Hombre, Hombre y Dios, que sin dejar al Padre y al Espíritu Santo viene a habitar con nosotros y toma carne humana, porque el verdadero amor no se desune jamás. Ahora, me ha parecido que la Madre y el Hijo en ese felicísimo instante quedaron como espiritualizados,y sin el mínimo obstáculo Jesús salió del seno materno,  desbordándose ambos en un exceso de amor, o sea, esos Santísimos cuerpos transformados en Luz, sin el mínimo impedimento, Jesús luz ha salido de dentro de la luz Madre, quedando sanos e intactos tanto el Uno como la Otra, regresando después al estado natural.

¿Pero quién puede decir la belleza del Niñito, que en ese momento de su nacimiento traslucía aun externamente los rayos de su Divinidad? ¿Quién puede decir la belleza de la Madre que quedaba toda absorbida en aquellos rayos Divinos?

Me parecía que San José no estaba presente en el momento del parto, sino que permanecía en otro rincón de la cueva, todo absorto en aquel profundo misterio, y si no vio con los ojos del cuerpo, vio muy bien con los ojos del alma, porque estaba raptado en éxtasis sublime.

Ahora, en el momento en que el Niñito salió a la luz, yo habría querido volar para tomarlo entre mis brazos, pero los ángeles me lo impidieron, diciéndome que le correspondía a la Madre el honor de ser la primera en tomarlo.

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

7ª Enseñanza


San José, el cual le ha dicho:

“Ponte a la obra y el Señor está pronto a darte la gracia que quieres”.


"S E Ñ A L   si lo que se sufre ES participación de mis penas:"


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 5, cap. 2  marzo 19, 1903 

El verdadero amor es aquél que sufriendo por Dios, quiere sufrir más


Esta mañana veía al confesor todo humillado, y junto el bendito Jesús y

San José, el cual le ha dicho:

“Ponte a la obra y el Señor está pronto a darte la gracia que quieres”.


Después de esto, viendo a mi amado Jesús sufriente como en el curso de la Pasión le he dicho: “Señor, ¿no sentías cansancio al sufrir tantas diversas penas?”

Y Él: “No, antes bien un sufrimiento encendía más el corazón para sufrir otro,

estos son los modos del sufrir divino;

no sólo, sino que en el sufrir y en el obrar no mira otra cosa que el fruto que de ello recibe.”

Yo en mis llagas y en mi sangre veía las naciones salvadas, el bien que recibían las criaturas, y mi corazón antes que sentir fatigas sentía alegría y ardiente deseo de sufrir más.

Entonces, esta es la señal si lo que se sufre es participación de mis penas:

Si une sufrir y alegría de sufrir más, y si en su obrar obra por Mí,  si no mira a lo que hace,  sino a la gloria que da a Dios y al fruto que de esto recibe".

Entonces la Virgen Santísima como sacudida ha vuelto en sí, y de las manos de un ángel recibió al Hijo en sus brazos, lo estrechó tan fuerte en el arrebato de amor en que se encontraba, que parecía que lo quisiera meter de nuevo en Ella, después queriendo dar un desahogo a su ardiente amor, lo puso a mamar de sus pechos. Mientras tanto yo permanecía toda aniquilada, esperando ser llamada para no recibir otro regaño de los ángeles. Entonces la Reina me dijo:

“Ven, ven a tomar a tu amado y gózalo también tú, desahoga con Él tu amor”.

En cuanto dijo esto me acerqué, y la Mamá me lo puso en los brazos. ¿Quién puede decir mi contento, los besos, los abrazos, las ternuras? Después de que me desahogué un poco le dije: “Amado mío, Tú has tomado leche de nuestra Mamá, hazme partícipe”. Y Él condescendiendo, de su boca derramó parte de esa leche en la mía, y después me ha dicho:

“Amada mía, Yo fui concebido unido al dolor, nací al dolor y morí en el dolor,

y con los tres clavos con que me crucificaron clavé las tres potencias: inteligencia, memoria y voluntad de aquellas almas que desean amarme, haciéndolas quedar todas atraídas a Mí,

porque la culpa las había vuelto enfermas, dispersas de su Creador y sin ningún freno”.

Y mientras esto decía, ha dado una mirada al mundo y comenzó a llorar sus miserias. Yo, viéndolo llorar he dicho:

“Amable Niño, no entristezcas una noche tan alegre con tu llanto a quien te ama, en lugar de dar desahogo al llanto demos desahogo al canto”. Y así diciendo comencé a cantar; Jesús se distrajo al oírme cantar y dejó de llorar. Al terminar mi verso Él cantó el suyo, con una voz tan fuerte y armoniosa, que todas las demás voces desaparecían ante su voz dulcísima. Después de esto

le pedí al Niño Jesús por mi confesor, por aquellos que me pertenecen, y finalmente por todos, y Él parecía todo condescendiente.

Mientras estaba en esto ha desaparecido y yo volví en mí misma.

Fiat


En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

8ª Enseñanza


"San José debía ser el cooperador, el tutor que debía tomar el interés de aquél poco de humano que se necesitaba, y la sombra de la Paternidad celestial en la cual debía ser formada nuestra pequeña familia celestial sobre la tierra"

Libro: La Reina del Cielo en El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 15 Esponsalicio


“…Ahora hija mía escúchame, Yo continuaba mi vida en el templo y mis escapadas para allá arriba, a mi patria celestial; Yo tenía mis derechos de hija de hacer mis pequeñas visitas a mi Familia Divina, que más que padre me pertenecía, pero cual no fue mi sorpresa cuando en una de estas visitas mías me hicieron conocer que era Voluntad de ellos que saliera del templo,uniéndome con el vínculo de esponsalicio según el uso externo de aquellos tiempos, con un hombre santo llamado José, y retirarme junto con él a vivir en la casa de Nazaret.

Hija mía, en este momento de mi vida, aparentemente parecía que Dios quería ponerme en prueba y en riesgo. Yo no había amado jamás a ninguno en el mundo, y como la Voluntad Divina tenía su extensión en todo mi Ser, mi voluntad humana no tuvo jamás un acto de vida, por eso en Mí faltaba el germen del amor humano, ¿cómo podía amar a un hombre, por cuan santo fuera, en el orden humano? Es verdad que Yo amaba a todos, y era tanto el amor hacia todos, que mi amor de Madre me los había escrito con caracteres imborrables de fuego, uno por uno en mi materno corazón, pero esto era todo en el orden del amor divino, porque el amor humano comparado con el divino se puede llamar sombras, pinceladas, átomos de amor. Sin embargo hija querida, lo que aparentemente parecía riesgo y como extraño a la santidad de mi vida, Dios se sirvió de ello admirablemente para cumplir sus designios y concederme la gracia que Yo tanto suspiraba, esto es, que descendiera el Verbo a la tierra.

Dios me daba la salvaguarda, la defensa, la ayuda, a fin de que ninguno pudiera murmurar de Mí, sobre mi honestidad, San José debía ser el cooperador, el tutor que debía tomar el interés de aquél poco de humano que se necesitaba, y la sombra de la Paternidad celestial en la cual debía ser formada nuestra pequeña familia celestial sobre la tierra.

Entonces, a pesar de mi sorpresa, rápidamente dije Fiat, sabiendo que la Divina Voluntad no me habría hecho mal, ni perjudicado mi santidad.

¡Oh! si hubiera querido poner un acto de mi voluntad humana, aun bajo el aspecto de no querer conocer hombre, habría mandado a la ruina los planes de la venida del Verbo sobre la tierra. Así que no es la diversidad de los estados la que perjudica a la santidad, sino la falta de la Divina Voluntad y el no cumplimiento de los propios deberes en el estado en el cual Dios llama a la criatura, todos los estados son santos, también el matrimonio,

con tal que dentro esté la Divina Voluntad y el sacrificio exigido de los propios deberes, pero la mayor parte son indolentes y perezosos, y no sólo no se hacen santos, sino que forman del estado de cada uno, quién un purgatorio y quién un infierno.

Por eso en cuanto conocí que debía salir del templo, Yo no hice movimiento alguno, esperando que Dios mismo moviera las circunstancias externas para hacerme cumplir su adorable Voluntad, como de hecho sucedió.

Los Superiores del templo me llamaron y me dijeron que era su voluntad, y también la costumbre de aquellos tiempos,

el que Yo debía prepararme al casamiento; Yo acepté. Milagrosamente la selección entre tantos cayó sobre san José, y así se formó el esponsalicio y salí del templo.

Por eso te ruego hija de mi corazón, que en todas las cosas, lo que más te importe sea sólo la Divina Voluntad, si quieres que los designios divinos se cumplan sobre ti. …”

 Fiat

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

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9ª Enseñanza


"Iba acompañada sólo de san José, y Yo veía en él a mi buen ángel que Dios me había dado para mi custodia…

San José y yo nos veíamos con reserva… estábamos atados a Dios con el voto de virginidad perenne"


Libro: La Reina del Cielo en El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 16

La virgen parte del templo 

a Nazaret con San José 


"... Ahora amada hija mía escúchame, Yo partí del templo con el mismo valor con el que entré y sólo por cumplir la Divina Voluntad, Yo fui a Nazaret y no encontré más a mis queridos y santos padres.

Iba acompañada sólo de san José, y Yo veía en él a mi buen ángel que Dios me había dado para mi custodia,

si bien tenía legiones de ángeles que me acompañaban en el viaje. Todas las cosas creadas me hicieron reverencias de honor, y Yo agradeciéndoles di a cada cosa creada mi beso y mi saludo de Reina y así se llegó a Nazaret.

Ahora, tú debes saber que

san José y yo nos veíamos con reserva y sentíamos el corazón desbordante, porque el uno quería hacer conocer al otro que estábamos atados a Dios con el voto de virginidad perenne.

Finalmente se rompió el silencio y ambos nos manifestamos el voto.

¡Oh! cómo nos sentimos felices, y agradeciendo al Señor nos prometimos vivir juntos como hermano y hermana. Yo era atentísima en servirlo, nos mirábamos con veneración y la aurora de la paz reinaba en medio de nosotros.

¡Oh, si todos se miraran en Mí para imitarme! Yo me adaptaba a la vida común, nada hacía traslucir fuera de los grandes mares de gracia que poseía. …”

 Fiat

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

10ª Enseñanza


La Virgen:

"Partí de Nazaret ACOMPAÑADA de San José… para ir a visitar en Judea a Isabel”


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 18


"... Hija mía, dame ahora la mano y sígueme, porque Yo continuaré dándote mis lecciones.

Partí de Nazaret acompañada de san José, afrontando un largo viaje y atravesando montañas para ir a visitar en Judea a Isabel, que a avanzada edad, milagrosamente llegaba a ser madre.

Yo iba a ella no para hacerle una simple visita, sino más bien porque ardía en deseos de llevarle a Jesús. La plenitud de gracia, de amor, de luz que sentía en Mí me empujaba a llevar, a multiplicar, a centuplicar la vida de mi Hijo en las criaturas. Sí hija mía, el amor de Madre que tuve por todos los hombres y por ti en particular, fue tan grande, que

Yo sentí la necesidad extrema de dar a todos a mi querido Jesús, a fin de que todos lo pudieran poseer y amar.

El derecho de Madre que me fue dado por el Fiat, me enriqueció de tal potencia, de multiplicar tantas veces a Jesús por cuantas eran las criaturas que lo querían recibir, éste era el más grande milagro que Yo podía hacer, tener pronto a Jesús para darlo a cualquiera que lo deseara. ¡Cómo me sentía feliz!

Cuánto quisiera que también tú hija mía, acercándote a las personas y haciendo visitas, fueras siempre la portadora de Jesús, capaz de hacerlo conocer y deseosa de hacerlo amar.

Después de algunos días de viaje llegué finalmente a Judea, y presurosa me conduje a la casa de Isabel. …”

 Fiat


En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

10ª Enseñanza


La Virgen:

"Partí de Nazaret ACOMPAÑADA de San José… para ir a visitar en Judea a Isabel”


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 18


"... Hija mía, dame ahora la mano y sígueme, porque Yo continuaré dándote mis lecciones.

Partí de Nazaret acompañada de san José, afrontando un largo viaje y atravesando montañas para ir a visitar en Judea a Isabel, que a avanzada edad, milagrosamente llegaba a ser madre.

Yo iba a ella no para hacerle una simple visita, sino más bien porque ardía en deseos de llevarle a Jesús. La plenitud de gracia, de amor, de luz que sentía en Mí me empujaba a llevar, a multiplicar, a centuplicar la vida de mi Hijo en las criaturas. Sí hija mía, el amor de Madre que tuve por todos los hombres y por ti en particular, fue tan grande, que

Yo sentí la necesidad extrema de dar a todos a mi querido Jesús, a fin de que todos lo pudieran poseer y amar.

El derecho de Madre que me fue dado por el Fiat, me enriqueció de tal potencia, de multiplicar tantas veces a Jesús por cuantas eran las criaturas que lo querían recibir, éste era el más grande milagro que Yo podía hacer, tener pronto a Jesús para darlo a cualquiera que lo deseara. ¡Cómo me sentía feliz!

Cuánto quisiera que también tú hija mía, acercándote a las personas y haciendo visitas, fueras siempre la portadora de Jesús, capaz de hacerlo conocer y deseosa de hacerlo amar.

Después de algunos días de viaje llegué finalmente a Judea, y presurosa me conduje a la casa de Isabel. …”

 Fiat


En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada/o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

11ª Enseñanza


“hice partícipe al querido san José poniéndolo en sus brazos; y ¡oh! cómo gozó, se lo estrechó al corazón, y el dulce niñito derramó en su alma torrentes de gracia.

Después, junto con san José pusimos un poco de heno en el pesebre, y separándolo de mis brazos maternos lo acosté dentro. .


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 20


“… los mismos ángeles, formando luz en el aire, con voz melodiosa, de poderse escuchar por todos, decían: “Gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, ya ha nacido el celestial niñito en la gruta de Belén, envuelto en pobres pañales.” Tanto, que los pastores que estaban en vigilia escucharon las voces angélicas y corrieron a visitar al pequeño Rey divino.

Por eso hija querida, continúa escuchándome. En cuanto Yo lo recibí en mis brazos y le di mi primer beso, sentí la necesidad de amor de dar de lo mío a mi Hijo niñito, y ofreciéndole mi seno le di leche abundante, leche formada por el mismo Fiat Divino en mi persona para alimentar al pequeño Rey Jesús. Pero ¿quién puede decirte lo que Yo sentía al hacer esto? ¿Y los mares de gracia, de amor, de santidad, que para corresponderme me daba mi Hijo? Por eso lo envolví en pobres pero limpios pañales y lo acosté en el pesebre, ésta era su Voluntad, y Yo no podía hacer otra cosa que seguirla. Pero antes de hacer esto


hice partícipe al querido san José poniéndolo en sus brazos; y ¡oh! cómo gozó, se lo estrechó al corazón, y el dulce niñito DERRAMÓ EN SU ALMA TORRENTES DE GRACIA. Después, junto con san José pusimos un poco de heno en el pesebre, y separándolo de mis brazos maternos lo acosté dentro.

Y tu Mamá, raptada por la belleza del infante divino, me estaba la mayor parte inclinada ante Él; ponía en movimiento todos mis mares de amor, que el Querer Divino había formado en Mí, para amarlo, adorarlo y agradecerle”.

 Fiat

En el Divino Querer

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12ª Enseñanza


“venció el Fiat Divino, y obedecí unida con san José, y estando los dos de acuerdo se circuncidó a mi querido Hijo. Al corte doloroso Yo me sentí arrancar el corazón y lloré, san José lloraba, y mi querido niño sollozaba”


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 21


“… ¡Oh! cómo habría querido ponerme en su lugar, pero el Querer Supremo se impuso sobre mi amor, y dándome el heroísmo me ordenó circuncidar al Dios niño. Hija mía, tú no puedes comprender cuánto me costó, pero

venció el Fiat Divino, y obedecí unida con san José, y estando los dos de acuerdo se circuncidó a mi querido Hijo. Al corte doloroso Yo me sentí arrancar el corazón y lloré, san José lloraba, y mi querido niño sollozaba;

era tanto el dolor, que temblaba y mirándome, en Mí buscaba ayuda.

Qué hora de dolor y de sufrimiento de parte de los tres, 

fue tanto que, más que mar arrollaba a todas las criaturas para llevarles la primera prenda y la misma vida de mi Hijo para ponerlas a salvo.

Ahora hija bendita, tú debes saber que

este corte encerraba profundos misterios:

Era el sello que imprimía en la pequeña Humanidad del celestial niño la hermandad con toda la humana familia, y la sangre que derramó

era el primer desembolso ante la divina Justicia para rescatar a todas las generaciones humanas;

el querido niño era inocente, no estaba obligado a la ley, pero quiso someterse, primero para dar ejemplo, y después para dar confianza, valor, y decir a todos:

“No teman, soy un hermanito vuestro, igual a ustedes, amémonos y los pondré a todos a salvo, los llevaré a todos a mi Padre celestial como mis queridos hermanos.”


Hija mía, qué ejemplo da el celestial niño, Él, que es el autor de la ley,

obedece la ley. 

Apenas ocho días de nacido, y se hace del cumplir la ley un deber, y se somete al duro corte de la circuncisión, corte imborrable, como imborrable la unión que vino a hacer con la humanidad degradada.


Esto indica que la santidad está en el propio deber, en la observancia de las leyes y en cumplir la Divina Voluntad;

santidad sin deber no existe, es el deber el que pone el orden, la armonía, el sello a la santidad. Además de esto hija mía, tú debes saber que

al sustraerse Adán de la Divina Voluntad, después de su pequeña vida de inocencia, su voluntad humana quedó herida, más que por un cuchillo homicida, y por esta herida entró la culpa, las pasiones, perdió el bello día de la Voluntad Divina, se degradó tanto que daba piedad, y mi querido Hijo después de las alegrías de su nacimiento,

quiso ser circuncidado a fin de que esta herida suya sanara la herida que se hizo Adán con hacer su propia voluntad, y con su sangre le preparó el baño para lavarlo de todas sus culpas, fortalecerlo, embellecerlo de modo de hacerlo digno de recibir nuevamente aquella Voluntad Divina que rechazó, que formaba su santidad y su felicidad.


Hija, no hubo obra o pena que Él sufriera, con la que no tratara de reordenar nuevamente la Divina Voluntad en las criaturas, por eso lo que te debe importar,

en todas las circunstancias, 

incluso dolorosas, humillantes, es el hacer en todo la Divina Voluntad, porque éstas son la materia prima en la cual se oculta para obrar en la criatura, para hacerla adquirir su vida obrante en la criatura.

Día 21 de la Reina del Cielo

Ahora hija queridísima, en tanto dolor surge la más bella alegría, tanto, de detener nuestras lágrimas; cuando fue circuncidado le pusimos el nombre santísimo de Jesús, querido por el ángel. …”

 Fiat

En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 

Consagrada /o  a tí San José:

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

13ª Enseñanza


“Era la primera vez que tu Mamá y san José salíamos juntos con el pequeño Jesús… Llegados al templo nos postramos y adoramos a la Majestad Suprema, y después lo pusimos en brazos del sacerdote, que era Simeón”


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 22


“…Ahora, habiendo llegado el término de los cuarenta días, el querido niño, más que nunca ahogado en su amor, quiso obedecer a la ley y presentarse al templo para ofrecerse por la salvación de cada uno.


Era la Divina Voluntad que nos llamaba al gran sacrificio, y nosotros pronto obedecimos.

Hija mía,

este Fiat Divino cuando encuentra la prontitud en hacer lo que Él quiere,

pone a disposición de la criatura su fuerza divina, su santidad, su potencia creadora de multiplicar aquel acto, aquel sacrificio por todos y por cada uno, pone en aquel sacrificio la monedita de valor infinito, con la cual se puede pagar y satisfacer por todos.

Ahora, era la primera vez que tu Mamá y san José salíamos juntos con el pequeño Jesús, toda la Creación reconoció a su Creador y se sintieron honrados en tenerlo en medio a ellos, y poniéndose en actitud de fiesta nos acompañaron a lo largo del camino. Llegados al templo nos postramos y adoramos a la Majestad Suprema, y después lo pusimos en brazos del sacerdote, que era Simeón,el cual lo ofreció al Eterno Padre por la salvación de todos, y mientras lo ofrecía, inspirado por Dios reconoció al Verbo Divino, y exultando de inmensa alegría adoró y agradeció al querido niño, y después del ofrecimiento profetizó y predijo todos mis dolores. …”

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

15ª Enseñanza


En casa de Nazaret: “san José quedaba eclipsado, inundado y vivía de nuestros reflejos.”

Extravío de Jesús: “sentimos tal espanto y tal dolor que nos quedamos mudos los dos”.


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 25


Ahora, tú debes saber que la pequeña casa de Nazaret, para tu Mamá, para el querido y dulce Jesús y para san José, era un paraíso.

Mi querido Hijo, siendo Verbo Eterno, poseía en Sí mismo, por virtud propia, la Divina Voluntad, y en aquella pequeña Humanidad residían mares inmensos de luz, de santidad, de alegrías y de bellezas infinitas, y Yo poseía por gracia el Querer Divino, y si bien Yo no podía abrazar la inmensidad como el amado Jesús, porque Él era Dios y Hombre, y Yo era siempre su criatura finita, pero con todo y esto el Fiat Divino me llenó tanto, que había formado sus mares de luz, de santidad, de amor, de bellezas y de felicidad,

y era tanta la luz, el amor, y todo lo que puede poseer un Querer Divino que salía de Nosotros, que san José quedaba eclipsado, inundado y vivía de nuestros reflejos.

...Hija mía, tú debes saber que la Divina Voluntad posee en naturaleza la fuente de las alegrías, y se deleita cuando reina en la criatura, de dar en cada acto suyo el acto nuevo continuo de sus alegrías y felicidad.

¡Oh! cómo éramos felices, todo era paz, suma unión, y el uno se sentía honrado de obedecer al otro, también mi querido Hijo hacía competencia, porque

quería ser mandado en las pequeñas labores, por Mí y por el querido san José. ¡Oh! cómo era bello verlo en el acto en que ayudaba a su padre putativo en las labores del trabajo, verlo que tomaba el alimento,

pero ¿cuántos mares de gracia hacía correr en aquellos actos a favor de las criaturas?

... Apenas había alcanzado la edad de doce años, cuando fuimos según la usanza a Jerusalén para la celebración de la Pascua.

Nos pusimos en camino, Él, san José y Yo.

Frecuentemente, mientras íbamos devotos y recogidos, mi Jesús rompía el silencio y nos hablaba ahora de su Padre celestial y ahora del amor inmenso que en su corazón alimentaba por las almas.

… Después de haber cumplido nuestro deber en el templo y de haber celebrado la Pascua, nos dispusimos a regresar a Nazaret. En la confusión de la multitud nos perdimos; Yo quedé con las mujeres y José se unió a los hombres. Miré a mi alrededor para asegurarme si mi querido Jesús se había venido conmigo, pero no habiéndolo visto pensé que Él habría permanecido con su padre san José. Cual no fue mi asombro e inquietud que sentí cuando llegados al punto donde nos debíamos reunir y no lo vi a su lado.

Sin saber lo que había sucedido, sentimos tal espanto y tal dolor que nos quedamos mudos los dos.

Quebrantados por el dolor regresamos apresuradamente, preguntando con ansia a cuantos encontrábamos: “¡Ah! díganos si habéis visto a Jesús, nuestro Hijo, porque no podemos vivir sin Él” ...

… entramos al templo, Yo era toda ojos y buscaba por todos lados, cuando de repente, finalmente, con gozo descubrí a mi Hijo que estaba en medio de los doctores de la ley, Él hablaba con tal sabiduría y majestad, que cuantos lo escuchaban permanecían raptados y sorprendidos; al sólo verlo sentí que me regresaba la vida y rápido comprendí la oculta razón de su extravío.

… En cuanto Jesús terminó de hablar nos acercamos reverentes a Él, y le dirigimos un dulce reproche: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” Y Él, con dignidad divina nos respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No saben que Yo he venido al mundo para glorificar a mi Padre?” Habiendo comprendido el alto significado de tal respuesta y habiendo adorado en ella al Querer Divino, regresamos a Nazaret. …”

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

16ª Enseñanza


“El querido san José había muerto ya”.

... Jesús “bajó al limbo como triunfador y portador de gloria y de felicidad, en aquella cárcel donde se encontraban todos los patriarcas y profetas, el primer padre Adán, el querido san José…”


Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 27 y 29


Día 27

“Hija mía, para tu Mamá comienza una vida de dolor, de soledad y de largas separaciones de mi sumo Bien Jesús. La vida oculta ha terminado, y Él siente la irresistible necesidad de amor de salir públicamente, de hacerse conocer y de ir en busca del hombre extraviado en el laberinto de su voluntad, que está en poder de todos los males.

El querido san José había muerto ya, Jesús partía y Yo quedaba sola en la pequeña casita”.



Visita de la Reina del Cielo en el Día 29 


“Ahora escúchame hija de mis dolores. En cuanto mi querido Hijo expiró,

bajó al limbo como triunfador y portador de gloria y de felicidad, en aquella cárcel donde se encontraban todos los patriarcas y profetas, el primer padre Adán, el querido san José y mis santos padres, y todos aquellos que en virtud de los méritos previstos del futuro Redentor se habían salvado.

Yo era inseparable de mi Hijo, y ni siquiera la muerte me lo podía quitar, por eso, en medio de mis dolores lo seguí al limbo y fui espectadora de la fiesta, de los agradecimientos que toda aquella gran turba de gente dio a mi Hijo, porque había sufrido tanto y porque su primer paso había sido hacia ellos para beatificarlos, y llevarlos con Él a la gloria celestial. Así que, en cuanto murió comenzaron las conquistas, la gloria para Jesús y para todos aquellos que lo amaban.

Esto querida hija es símbolo de que en cuanto la criatura hace morir su voluntad con la unión de la Voluntad Divina, comienzan las conquistas en el orden divino, la gloria, la alegría, incluso en medio a los más grandes dolores.

… Ahora, en estas ansias vi que mi querido Hijo, acompañado de aquella gran turba de gente salió del limbo triunfante y se la llevó al sepulcro. Era el amanecer del tercer día, y así como toda la naturaleza lo lloró, así ahora se alegraba tanto, que el sol anticipó su curso para estar presente en el momento en que mi Hijo resucitaba. Pero, ¡oh! maravilla, antes de resucitar hizo ver a aquella turba de gente su santísima Humanidad sangrante, llagada, desfigurada, cómo había quedado reducida por amor de ellos y de todos. Todos se conmovieron y admiraron los excesos de amor y el gran portento de la Redención.

… Hija mía, la Resurrección de mi Hijo encierra todo, dice todo, confirma todo y es el acto más solemne que Él hizo por amor de las criaturas”.

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

17ª Enseñanza


"¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José?

Y mientras esto hacía, con esas mismas manos, con esos dedos,..."


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 11, cap. 29 Agosto 14, 1912

Con su vida oculta, Jesús santificó y divinizó todas las acciones humanas


“Hija mía, para que el alma pueda olvidarse de sí misma, debe hacer de manera que todo lo que hace y que le es necesario,

lo haga como si Yo lo quisiera hacer en ella: 

Si reza debe decir, es Jesús que quiere rezar, y yo rezo juntamente con ella; si debe trabajar, es Jesús que quiere trabajar, es Jesús que quiere caminar, es Jesús que quiere tomar alimento, que quiere dormir, que quiere levantarse, que quiere divertirse, y así de todo lo demás de la vida.

Sólo así puede el alma olvidarse de sí misma,

porque no sólo hará todo porque lo quiero Yo, sino que, porque lo quiero hacer Yo, me necesita propiamente a Mí”.

Ahora, un día estaba trabajando y pensaba: “¿Cómo puede ser que mientras yo trabajo es Jesús que trabaja en mí, y que sea Él mismo quien quiere hacer este trabajo?” Y Jesús:

“Precisamente Yo, y mis dedos que están en los tuyos trabajan;

hija mía, cuando Yo estuve en la tierra,

¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José? Y mientras esto hacía, con esas mismas manos, con esos dedos,

creaba las almas, a otras las llamaba a la otra vida, divinizaba todas las acciones humanas, las santificaba dando a cada una un mérito divino,

en los movimientos de mis dedos llamaba a reseña todos los movimientos de tus dedos y de los de todas las demás criaturas,

y si Yo veía que

los harían por Mí o porque Yo los quería hacer en ellas,

Yo continuaba mi vida de Nazaret en ellas y me sentía como pagado por parte de ellas por los sacrificios, las humillaciones de mi vida oculta, dándoles a ellas el mérito de mi misma Vida.

Hija, la vida oculta que hice en Nazaret no es valorizada por los hombres, sin embargo no podía haberles hecho más bien que con esa vida, después de la Pasión, porque abajándome Yo a todos aquellos actos pequeños y bajos, a aquellos actos que los hombres hacen en su vida diaria, como el comer, el dormir, el beber, el trabajar, el encender fuego, el barrer, etc., actos todos que nadie puede dejar de hacer, Yo hacía correr en sus manos una monedita divina y de precio incalculable.

Así que si la Pasión los redimió, Mi Vida oculta cortejaba cada acción humana, aun la más indiferente, con mérito Divino y de precio infinito.

Mira, mientras tú trabajas, trabajando porque Yo quiero trabajar, mis dedos corren en los tuyos, y mientras trabajo en ti, en el mismo instante con mis manos creadoras, ¿a cuántos estoy sacando a la luz de este mundo? ¿A cuántos otros los llamo? ¿A cuántos otros santifico, a otros corrijo, a otros castigo, etc.? Entonces, tú estás también junto Conmigo creando, llamando, corrigiendo y demás, y así como tú no estás sola obrando, tampoco lo estoy Yo en mi obrar.

¿Te podría dar honor más grande?”

Pero ¿quién puede decir lo que comprendía, el bien que se puede hacer tanto a nosotros como a todos los demás haciendo las cosas porque Jesús las quiere hacer en nosotros? Mi mente se pierde y por eso pongo punto.

Fiat

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

18ª Enseñanza


”…Le daré el Cielo como recompensa y lo tendré en cuenta en el oficio de San José y de mi Mamá"

“Yo… estoy  en ti  continuando mi  Vida..." 

“según ellos APRECIEN mi obra, mis palabras y enseñanzas, ASÍ SERÉ MAGNÁNIMO CON ELLOS …"


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 12-73  diciembre 25, 1918

Jesús repite su Vida en el alma

... “Hija mía, no te oprimas demasiado, ánimo, Yo estoy contigo, más bien estoy en ti continuando mi Vida, esta es la causa por la que ahora sientes el peso de la justicia y quisieras que se descargara sobre ti, ahora la dolorosa separación de las almas que quieren perderse, ahora sientes el ansia de amarme por todos, pero viendo que no tienes amor suficiente te arrojas en mi amor y tomas tanto amor por cuanto me deberían amar todos, y haciendo oír tu voz vibrante me amas por todos; y todo lo demás que haces,

¿crees que eres tú quien lo hace? De ninguna manera, soy Yo, soy Yo que repito mi Vida en ti;

siento la necesidad de ser amado por ti, no con amor de criatura sino con el mío, por eso te transformo, te quiero en mi Querer, porque en ti quiero encontrar quien me supla a Mí y a todas las criaturas; te quiero como un órgano que se preste a emitir todos los sonidos que quiero hacer”.

Y yo: “Amor mío, hay ciertos tiempos en los que se vuelve tan amarga la vida, especialmente por las condiciones en las que me has puesto”. Y Jesús, conociendo lo que quería decirle ha agregado:

“¿Y tú de qué temes? Soy Yo quien pensará en todo, y cuando te dirige uno, doy la gracia a éste; cuando sea otro, se la daré a ese otro; además no son ellos quienes te asisten, sino Yo mismo,

y según ellos aprecien mi obra, mis palabras y enseñanzas, Así seré magnánimo con ellos”.

Y yo: “Jesús mío,

el confesor apreciaba mucho lo que Tú me decías, 

y ha trabajado tanto para hacerme escribir, Tú, ¿qué le darás?”

Y Jesús:

“Hija mía, le daré el Cielo como recompensa y lo tendré en cuenta en el oficio de San José y de mi Mamá, quienes habiéndome asistido en mi Vida en la tierra debieron sufrir fatigas para alimentarme y asistirme.

Ahora, estando mi Vida en ti, su asistencia y sacrificios los considero como si de nuevo me los hicieran mi Mamá y San José. ¿No estás contenta?”

Y yo: “Gracias, oh Jesús”.

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

19ª Enseñanza


“En la gruta, San José no dejó que me faltara una lamparita de luz en las noches ”


Tomemos estos sellos dados por la Virgen, reparemos, rehagamos en cuanto podamos, incluso según nuestro ministerio de vida.

Giremos en el Divino Querer y tomemos estos sellos, reparemos, rehagamos



De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 12, cap. 144 diciembre 25, 1920 

La suerte Sacramental de Jesús  es más dura aún que su suerte infantil 

Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y junto con Jesús hacía un largo camino, y en este camino ahora caminaba con Jesús, ahora me encontraba con la Mamá Reina; si desaparecía Jesús me encontraba la Mamá, y si desaparecía la Mamá encontraba a Jesús; en este camino me han dicho muchas cosas; Jesús y la Mamá eran muy afables, con una dulzura que encantaba, y yo he olvidado todo, mis amarguras, aun sus mismas privaciones, creía que no los perdería más. ¡Oh, cómo es fácil olvidar el mal ante el bien!


Ahora, al final del camino la Celestial Mamá me ha tomado en sus brazos, yo era pequeña, pequeña y me ha dicho: “Hija mía, quiero confirmarte en todo”.

Y parecía que con su santa mano me signara la frente,  como si escribiera y pusiera un sello; 

después como si escribiera en los ojos, en la boca, en el corazón, en las manos y pies, y luego ponía en ellos el sello. Yo quería ver lo que Ella me escribía, pero no sabía leer lo escrito, sólo en la boca he visto unas letras que decían:

“Aniquilamiento de todo gusto”.  

Y de inmediato he dicho: “Gracias Mamá que me quitas todo gusto que no sea Jesús”. Quería comprender más, pero la Mamá me ha dicho:

“No es necesario que lo sepas, ten confianza en Mí, te he hecho lo que se necesitaba”.

Me ha bendecido y ha desaparecido, y me he encontrado en mí misma.



Después ha regresado mi dulce Jesús, era un tierno niño, gemía, lloraba y temblaba por el frío; se ha arrojado en mis brazos para que lo calentara; yo me lo he estrechado fuerte, fuerte, y según mi costumbre me fundía en su Querer para  encontrar los pensamientos de todos junto con los míos y circundar al tembloroso Jesús con las adoraciones de todas las inteligencias creadas; las miradas de todos, para hacerlas mirar a Jesús y distraerlo del llanto;las bocas, las palabras, las voces de todas las criaturas, a fin de que todas lo besaran para no hacerlo gemir y con su aliento lo calentaran.

Mientras esto hacía, el niñito Jesús no gemía más, ha cesado de llorar, y habiéndosele quitado el frío me ha dicho:

“Hija mía,

¿has visto qué cosa me hacía temblar, llorar y gemir?  

El abandono de las criaturas.  

Tú me las has puesto a todas en torno a mí, me he sentido mirado, besado por todas y he calmado mi llanto, pero has de saber que mi suerte Sacramental es más dura aún que mi suerte infantil:

La gruta, si bien fría, era espaciosa, tenía aire para respirar; 

la hostia también es fría, es tan pequeña que casi me falta el aire.  

En la gruta tuve un pesebre con un poco de heno por lecho, 

en mi Vida Sacramental aun el heno me falta, y por lecho no tengo más que metales duros y helados.  

En la gruta tenía a mi amada Mamá que frecuentemente me tomaba con sus purísimas manos y me cubría con besos ardientes para calentarme, me calmaba el llanto, me nutría con su leche dulcísima;  todo lo contrario en mi Vida Sacramental, no tengo una Mamá, si me toman, siento el toque de manos indignas, manos que huelen a tierra y a estiércol; ¡oh! cómo siento más esta peste que la del estiércol de la gruta, en vez de cubrirme con besos me tocan con actos irreverentes, y en vez de leche me dan la hiel de los sacrilegios, de los descuidos, de las frialdades.  

En la gruta, San José no dejó que me faltara una lamparita de luz en las noches; aquí en el sacramento, ¿cuántas veces quedo en la oscuridad, aun en la noche?  

¡Oh! cómo es más dolorosa mi suerte Sacramental, cuántas lágrimas ocultas no vistas por ninguno, cuántos gemidos no escuchados.

Si te ha movido a piedad mi suerte infantil, mucho más te debe mover a piedad mi suerte Sacramental”.

Fiat


Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

20ª Enseñanza


"hice partícipe al querido san José poniéndolo en sus brazos;y ¡oh! cómo gozó, se lo estrechó al corazón, y el dulce niñito derramó en su alma torrentes de gracia.

Después, junto con san José pusimos un poco de heno en el pesebre, y separándolo de mis brazos maternos lo acosté dentro..."

Del Libro de la Reina del Cielo

día 20

"... era media noche cuando el pequeño Rey salió de mi seno materno, pero la noche se cambió en día; Aquél que era dueño de la luz ponía en fuga la noche de la voluntad humana, la noche del pecado, la noche de todos los males...

los mismos ángeles, formando luz en el aire, con voz melodiosa, de poderse escuchar por todos, decían: “Gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, ya ha nacido el celestial niñito en la gruta de Belén, envuelto en pobres pañales.” Tanto, que los pastores que estaban en vigilia escucharon las voces angélicas y corrieron a visitar al pequeño Rey divino...

sentí la necesidad de amor de dar de lo mío a mi Hijo niñito, y ofreciéndole mi seno le di leche abundante, leche formada por el mismo Fiat Divino en mi persona para alimentar al pequeño Rey Jesús. Pero ¿quién puede decirte lo que Yo sentía al hacer esto? ¿Y los mares de gracia, de amor, de santidad, que para corresponderme me daba mi Hijo? Por eso lo envolví en pobres pero limpios pañales y lo acosté en el pesebre, ésta era su Voluntad, y Yo no podía hacer otra cosa que seguirla.

Pero antes de hacer esto hice partícipe al querido san José poniéndolo en sus brazos; y ¡oh! cómo gozó, se lo estrechó al corazón, y el dulce niñito derramó en su alma torrentes de gracia. Después, junto con san José pusimos un poco de heno en el pesebre, y separándolo de mis brazos maternos lo acosté dentro..."

Giremos En el Divino Querer

Recordemos y Honremos a San José 


Consagrada/o  a tí San José, 

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

21ª Enseñanza


“En el acto de mi nacimiento hubo un acto de silencio y de profunda adoración y oración:

Oró mi Mamá y quedó arrebatada por la fuerza del prodigio que de Ella salía, oró san José, oraron los ángeles y toda la Creación; sentían la fuerza del amor de mi potencia creadora renovada en ellos

...No obstante era por el hombre que venía a la tierra, venía para darme a él, para salvarlo y para llevarlo conmigo a la patria celestial".


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 17, cap. 26  diciembre 24, 1924

"... La Encarnación no fue otra cosa que un darse en poder de la criatura 

La firmeza en el obrar


"... Después de esto, en la noche estaba pensando en

el acto cuando el dulce niñito salió del seno materno para nacer en medio de nosotros;

mi pobre mente se perdía en un misterio tan profundo y todo de amor, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior ha sacado sus pequeñas manitas para abrazarme y me ha dicho:

“Hija mía,

el acto de mi nacimiento fue el acto más solemne de toda la Creación, 

Cielo y tierra sentían sumergirse en la más profunda adoración a la vista de mi pequeña Humanidad, que tenía como amurallada a mi Divinidad,así que en el acto de mi nacimiento hubo un acto de silencio y de profunda adoración y oración:

Oró mi Mamá y quedó arrebatada por la fuerza del prodigio que de Ella salía, oró san José, oraron los ángeles y toda la Creación;sentían la fuerza del amor de mi potencia creadora renovada en ellos,todos se sentían honrados y recibían el verdadero honor, porque Aquél que los había creado debía servirse de ellos para lo que era necesario a su Humanidad.

Se sintió honrado el sol al tener que dar su luz y calor a su Creador,

reconocía a Aquél que lo había creado, a su verdadero Señor y le hacía fiesta y honor con darle su luz;se sintió honrada la tierra cuando me sintió que estaba acostado en un pesebre,se sintió tocada por mis tiernos miembros y exultó de alegría con signos prodigiosos; todas las cosas creadas veían a su verdadero Rey y Señor en medio de ellas, y sintiéndose honradas,cada una quería darme su oficio:  

El agua quería quitarme la sed, los pájaros con sus trinos y gorjeos querían recrearme, el viento quería acariciarme, el aire quería besarme, todos querían darme su inocente tributo.

Sólo el hombre ingrato, 

a pesar que todos sintieron en ellos una cosa insólita, una alegría, una fuerza potente, fueron reacios, y sofocando todo no se movieron, y a pesar de que los llamaba con lágrimas, con gemidos y sollozos, no se movieron, a excepción de pocos pastores.

No obstante era por el hombre que venía a la tierra, venía para darme a él, para salvarlo y para llevarlo conmigo a la patria celestial.

Por esto Yo era todo ojos para ver si venía ante Mí para recibir el gran don de mi Vida Divina y humana,así que la Encarnación no fue otra cosa que darme en poder de la criatura.

En la Encarnación me di en poder de mi amada Mamá;en mi nacimiento se agregó San José, al cual hice don de mi Vida,y como mis obras son eternas y no están sujetas a terminar, esta Divinidad, este Verbo que descendió del Cielo, no se retiró más de la tierra,para tener ocasión de darme 

continuamente siempre a todas las criaturas. 

Mientras viví me di develadamente y después, pocas horas antes de morir realicé el gran prodigio de dejarme Sacramentado, para que quien quisiera pudiera recibir el gran don de mi Vida;

no puse atención ni a las ofensas que me habrían hecho, ni a los rechazos de no quererme recibir,

dije entre Mí: ‘Me he dado, no quiero retirarme más, aunque me hagan lo que quieran, pero seré siempre de ellos y estaré siempre a su disposición”. Hija, esta es la naturaleza del verdadero Amor, este es el obrar como Dios:

La firmeza y el no retirarse a costa de cualquier sacrificio.  

Esta firmeza en mis obras es mi victoria y mi más grande gloria, y 

es esta la señal si la criatura obra para Dios:  La firmeza.  

El alma no mira a nadie, ni a las penas, ni a sí misma, ni a su estima, ni a las criaturas, y a pesar de que le cueste la propia vida ella mira sólo a Dios, hacia el Cual ha decidido obrar por amor suyo, y se siente victoriosa de poner el sacrificio de su vida por amor a Dios.

El no ser firme es de la naturaleza humana y del obrar humanamente,el no ser firme es el obrar de las pasiones y con pasión, la mutabilidad es debilidad, es vileza, y no es de la naturaleza del verdadero amor, por eso la firmeza debe ser la guía del obrar por Mí.

Por eso en mis obras no me cambio jamás, sean cual sean los eventos, hecha una vez es hecha para siempre”.

 Fiat

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22ª Enseñanza


"Escogí a San José junto con Nosotros, como nuestro cooperador, tutor y vigilante centinela de Mí y de la Soberana Reina”


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 19, cap. 27 junio 15, 1926

“… Hasta en tanto que estuve con mi Mamá en mi Vida escondida de Nazaret, todo callaba en torno a Mí, si bien este escondimiento mío junto con la Celestial Reina sirvió admirablemente para formar la sustancia de la Redención, y poderme anunciar que ya estaba en medio a ellos; pero los frutos de Ella, ¿cuándo se comunicaron en medio de los pueblos? Cuando salí en público, me hice conocer, les hablé con la Potencia de mi palabra creadora, y conforme todo lo que Yo hice y dije se divulgó y se divulga todavía ahora en medio de los pueblos, así los frutos de la Redención tuvieron y tienen sus efectos. Ciertamente hija mía, si ninguno hubiese conocido que Yo vine a la tierra, la Redención habría sido una cosa muerta para las criaturas y sin efectos;

así que el conocimiento ha dado la vida a los frutos de Ella.   

Así será de mi Voluntad, el conocimiento dará la vida a los frutos de mi Voluntad y por eso he querido renovar lo que hice en la Redención, escoger otra virgen, estarme con ella escondido por cuarenta años y más, apartándola de todos como dentro de una nueva Nazaret para estar libre con ella y decirle toda la historia, los prodigios, los bienes que hay en mi Voluntad

y así poder formar en ti la Vida de mi Voluntad.

Y así como junto conmigo y mi Mamá escogí a San José junto con Nosotros, como nuestro cooperador, tutor y vigilante centinela de Mí y de la Soberana Reina,

así he puesto cerca de ti la vigilante asistencia de mis ministros como cooperadores, tutores y depositarios de los conocimientos, bienes y prodigios que hay en mi Voluntad, y como Ella quiere establecer su reino en medio de los pueblos,

quiero por medio tuyo deponer en mis ministros esta doctrina celestial, como a nuevos apóstoles, a fin de que primero forme con ellos el anillo de conjunción con mi Voluntad, y después la transmitan en medio a los pueblos.

Si esto no fuera, o no debiera ser, no habría insistido tanto en hacerte escribir, ni habría permitido la venida diaria del sacerdote, sino que habría dejado todo mi obrar entre tú y Yo. Por eso sé atenta y déjame libre en ti de hacer lo que quiero. …”

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23ª Enseñanza


“Mi amado padre San José que me hacía de padre, y Yo sentía todas las alegrías que él sentía por causa mía”.


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

 Vol. 20, cap. 41  diciembre 25, 1926


… Después de esto estaba pensando cómo era infeliz aquella gruta donde el niñito Jesús había nacido, cómo estaba expuesta a todos los vientos, al frío, de hacer temblar por el frío, en vez de hombres había bestias que le hacían compañía. Por eso pensaba cuál podría ser más infeliz y dolorosa, la prisión de la noche de su Pasión o la gruta de Belén. Y mi dulce niño ha agregado:

“Hija mía, no se puede comparar la infelicidad de la prisión de mi Pasión con la gruta de Belén.

En la gruta tenía a mi Mamá junto, en alma y cuerpo estaba junto Conmigo, por lo tanto tenía todas las alegrías de mi amada Mamá y Ella tenía todas las alegrías de Mí, Hijo suyo, que formaban nuestro Paraíso. Las alegrías de Madre con poseer al Hijo son grandes, las alegrías de poseer una Madre son más grandes aún; Yo encontraba todo en Ella y Ella encontraba todo en Mí;

además estaba mi amado padre San José que me hacía de padre, y Yo sentía todas las alegrías que él sentía por causa mía.

En cambio en mi Pasión fueron interrumpidas todas nuestras alegrías, porque debíamos dar lugar al dolor, y sentíamos entre Madre e Hijo el gran dolor de la cercana separación, al menos sensible, que debía suceder con mi muerte.

En la gruta las bestias me reconocieron y honrándome buscaban calentarme con su aliento, en la prisión ni siquiera los hombres me reconocieron y para insultarme me cubrieron de salivazos y de oprobios, por eso no hay comparación entre la una y la otra”.

Fiat

Giremos En el Divino Querer

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24ª Enseñanza


“El ORDEN   DE MI PROVIDENCIA DIVINA:”

“Por custodio que me hacía de padre, al virgen San José, tan pobre que tenía necesidad de trabajar para mantenernos la vida”


Del los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 20-46 (5) al Enero 6, 1927 

“… El orden de la Providencia en la Encarnación y en las manifestaciones de los Santos Magos”

... “Hija mía, mira el orden de mi Providencia Divina:

Para el gran portento de Mi Encarnación elegí y me serví de una Virgen, humilde, pobre; por custodio que me hacía de padre, al virgen San José, tan pobre que tenía necesidad de trabajar para mantenernos la vida.

Mira cómo en las obras más grandes, y más grande no podía ser el misterio de la Encarnación, nos servimos de personas que en la apariencia no llaman la atención de nadie, porque las dignidades, los cetros, las riquezas, son siempre humos que ciegan al alma y le impiden penetrar en los arcanos celestiales para recibir un acto grande de Dios y al mismo Dios.

En cambio PARA MANIFESTAR A LOS PUEBLOS LA VENIDA DE MI, Verbo del Padre a la tierra, quise y me serví de autoridad regia, de hombres doctos y sabios, para que por su autoridad pudieran difundir el conocimiento del Dios nacido, y queriendo pudieran aun imponerse sobre los pueblos. Pero a pesar de esto la estrella fue vista por todos, no obstante sólo tres se mueven, ponen atención y la siguen, esto dice que entre todos, sólo ellos poseían un cierto dominio de ellos mismos, que formando un lugarcito de vacío en su interior, además de la vista de la estrella oyeron mi llamada, que haciendo eco en su interior y no tomando en cuenta ni sacrificios, ni habladurías, ni burlas porque partían hacia un lugar desconocido, y muchas debieron oír, pero ellos no tomando nada en cuenta y dominándose a sí mismos siguieron la estrella unida a mi llamada, que más que estrella hablante resonaba en su interior, los iluminaba, los alentaba y decía tantas cosas de Aquél que debían visitar, y ellos ebrios de alegría seguían la estrella.

Mira entonces que PARA DAR EL GRAN DON de la Encarnación

se necesitaba una Virgen que no tuviese voluntad humana, que fuese más de Cielo que de tierra y que un milagro continuo la dispusiera al gran portento, por eso de las cosas externas y apariencias humanas no teníamos necesidad para poder atraer la atención de los pueblos; pero con todo esto,

para MANIFESTARME

quise hombres que tuvieran el dominio de ellos mismos, que formaran un poco de vacío en su interior para hacer resonar el eco de mi llamada.

¿Pero cuál no fue su sorpresa al ver detenerse la estrella no sobre un palacio, sino sobre una vil choza? No sabían qué pensar y se convencieron que había un misterio no humano sino Divino; cuando se animaron de fe y entraron en la gruta y arrodillándose me adoraron,

en cuanto doblaron las rodillas Yo me develé e hice traslucir de mi pequeña Humanidad mi Divinidad, y conocieron que Yo era el Rey de reyes,

Aquél que venía a salvarlos, y ellos enseguida se ofrecieron a servirme y a exponer la vida por amor mío, pero mi Voluntad se hizo conocer y los mandó de nuevo a sus lugares para hacerlos ser, en medio de aquellos pueblos, los anunciadores de mi venida a la tierra.

Ve entonces cómo ES NECESARIO el dominio de sí mismo y el vacío en el corazón para hacer resonar mi llamada y SER IDÓNEOS PARA CONOCER la verdad y para manifestarla a los demás”.

“El alma que gira en la Creación”

En esta lección Jesús nos enseña, este girar en la Creación, nos habla de la Redención y como fue necesario el repetirlo con Luisa Piccarreta para formar el Reino del Fiat Divino

Recordemos y Honremos a San José

Consagrada /o  a tí San José:  

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

25ª Enseñanza


“El alma que gira en la Creación”

"Mi Celestial Mamá fue la depositaria del Reino de la Redención y por eso tomó parte en todos los sacrificios, en todos los dolores; sólo San José sabía lo que estábamos haciendo, pero no tuvo parte de todos nuestros dolores".

Del los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 21-20 Abril 30, 1927

Gloria de la unidad de la Voluntad Divina, y cómo el obrar en Ella es siempre modo divino. Trabajos y sacrificios que hace Jesús en el alma para formar el Reino del Fiat 


Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Divina Voluntad en todas las cosas creadas, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

“Hija mía, una fue mi Voluntad que salió en la Creación, pero se esparció y se multiplicó en cada cosa creada, y el alma que gira en la Creación  para seguir sus actos y abrazarlos todos juntos, recoge la Voluntad Divina esparcida en todas las cosas y la hace una y me da la gloria de la unidad de Ella, y después esparciéndola de nuevo en todas las cosas creadas, me da la gloria de mi Voluntad Divina multiplicada y bilocada en tantas cosas.

Gran cosa hija mía, que la pequeñez de la criatura reúna toda junta ésta mi Voluntad bilocada y multiplicada en tantas cosas para decirme:

"Una es la gloria, el honor, el amor que quiero darte, porque el acto único contiene todo, es perfecto y digno sólo de Ti; una fue la Voluntad que salió de Ti y una te la quiero llevar.‟

Y después, haciendo uso de sus estratagemas amorosas la esparce de nuevo y me da la gloria del Fiat Supremo multiplicado y bilocado en todas las cosas, y Yo todo le dejo hacer y me deleito y gozo de sus estratagemas amorosas,

porque estando en mi Querer está en mi casa y no puede hacer otra cosa sino lo que pertenece a la Familia Celestial;

su hacer es siempre modo de hacer divino, que es lo único que me puede agradar y darme amor y gloria perfectos”. ...

“Hija mía, los dos debemos tener paciencia y pensar en el trabajo de la formación del Reino de la Divina Voluntad;ninguno conoce lo que estamos haciendo, los sacrificios que se necesitan, los actos continuados, las oraciones que son necesarias para formar y obtener un bien tan grande. Ninguno toma parte en nuestros sacrificios, ninguno nos ayuda a formar este Reino que les llevará tanto bien, y mientras no nos ponen ninguna atención, piensan en gozarse la mísera vida, sin ni siquiera disponerse a recibir el bien que estamos preparando. ¡Oh! si las criaturas pudiesen ver lo que pasa en el secreto de nuestros corazones, cómo quedarían sorprendidas por la maravilla.

Esto sucedió cuando Yo y mi Mamá estábamos en la tierra, mientras entre Ella y Yo estábamos preparando el Reino de la Redención, todos los remedios que eran necesarios a fin de que todos pudiesen encontrar la salvación, no se ahorraban ni sacrificios, ni trabajos, ni vida, ni oraciones, y mientras estábamos atentos a pensar en todos, para dar la vida por todos, ninguno pensaba en Nosotros, ninguno conocía lo que estábamos haciendo.

¡Oh! cómo nos dolía el corazón al ver que mientras Madre e Hijo nos consumíamos de penas y de amor por todos, para formar todos los remedios posibles e imaginables para todos, para sanarlos y ponerlos a salvo, ellos no sólo no pensaban en Nosotros, sino que nos ofendían, nos despreciaban, y otros tramaban contra mi vida, aun desde mi nacimiento.

Esto lo estoy repitiendo contigo hija mía para formar el Reino del Fiat Divino.

El mundo toma de Nosotros a pesar de que no nos conoce, y sólo mi ministro asistente conoce lo que estamos haciendo, pero no toma parte ni en nuestros sacrificios, ni en nuestro trabajo, estamos solos, por eso paciencia en este largo trabajo, cuanto más trabajemos más gozaremos los frutos de este Reino Celestial”.

Fiat

Giro en la Casita de Nazaret  “para seguir sus actos”

Recordemos y Honremos a San José

Consagrada /o  a tí San José:  

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

27ª Enseñanza


“En esta casa de Nazaret reinaba mi Voluntad Divina como en el Cielo así en la tierra, 

Yo y mi Mamá Celestial no conocíamos otra Voluntad, San José vivía a los reflejos de la nuestra”


Del los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

24-26(3, 4) Julio 7, 1928

Giro en la Casita de Nazaret  “para seguir sus actos”

Después pensaba entre mí mientras estaba acompañando a mi dulce Jesús en la casita de Nazaret para seguir sus actos:

“Mi amado Jesús tuvo con certeza el reino de su Voluntad en su Vida escondida, porque la Soberana Señora poseía su Fiat, Él era la misma Voluntad Divina, San José en medio de estos mares de luz interminable, ¿cómo no podía hacerse dominar por esta Santísima Voluntad?”

Mientras esto pensaba, mi sumo bien Jesús suspirando de dolor en mi interior me ha dicho:

“Hija mía, cierto que en esta casa de Nazaret reinaba mi Voluntad Divina como en el Cielo así en la tierra, Yo y mi Mamá Celestial no conocíamos otra Voluntad, San José vivía a los reflejos de la nuestra,

pero Yo era como un rey sin pueblo, aislado, sin séquito, sin ejército, y mi Mamá como reina sin prole, porque no estaba rodeada por otros hijos dignos de Ella, a los cuales podría confiar su corona de reina para tener su estirpe de sus nobles hijos todos reyes y reinas, y Yo tenía el dolor de ser rey sin pueblo, y si pueblo se puede llamar a aquellos que me circundaban, era un pueblo enfermo, quién ciego, quién mudo, quién sordo, quién cojo, quién cubierto de llagas, era un pueblo que me hacía deshonor, no honor, más bien ni siquiera me conocía, ni quería conocerme, así que era rey para Mí solo, y mi Mamá era reina sin la gran generación de su estirpe de sus hijos reales.

En cambio, para poder decir que tuviese mi reino y gobernar, debía tener los ministros, y si bien tuve a San José como primer ministro, un solo ministro no constituye ministerio,

debía tener un gran ejército, todo atento a combatir para defender los derechos del reino de mi Voluntad Divina y un pueblo fiel que tuviese sólo por ley, la ley de mi Voluntad; esto no estaba hija mía, por eso no puedo decir que cuando vine sobre la tierra tuve el reino de mi Fiat, nuestro reino fue para Nosotros solos, porque no fue restablecido el orden de la Creación, la realeza del hombre, pero con el vivir Yo y la Madre Celestial todo de Voluntad de Dios, fue arrojado el germen, formada la levadura para hacer despuntar y crecer nuestro reino sobre la tierra;

así que fueron hechos todos los preparativos, 

conseguidas todas las gracias, 

sufridas todas las penas, 

para que el reino de mi Querer viniese a reinar sobre la tierra, entonces NAZARET se puede llamar el punto de llamada del reino de nuestra Voluntad”.

Recordemos y Honremos a San José

Consagrada /o  a tí San José:  

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

28ª Enseñanza


Jesús nos dice lo que es símbolo de Su Divina Voluntad

Recibamos los conocimientos para formar su Reino en nosotros.

Pero…al no ser conocida la Divina Voluntad, no Reina en nosotros!!

1er. Paso: “Ni siquiera San José lo sabía” descendimiento del Verbo del Cielo a la tierra. Concepción de la Divina Voluntad en el alma.

2do. Paso: Jesús va a Belén a nacer.

3er. Paso: Jesús es exiliado.


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 27-8 Octubre 21, 1929

Comparación entre la venida del Verbo a la tierra y la Divina Voluntad

“... “Hija mía, mi Divina Voluntad REINA. Ella se compara a Mí, Verbo Eterno, que descendiendo del Cielo me encerré en el seno de mi Madre Celestial;

¿quién sabía algo? Ninguno, ni siquiera San José lo sabía, al principio de mi Concepción, que Yo ya estaba en medio de ellos, sólo mi inseparable Mamá estaba al día de todo.

Así que el gran portento de mi descendimiento del Cielo a la tierra había sucedido en realidad, y mientras con mi Inmensidad existía por todas partes, Cielos y tierra estaban inmersos en Mí, con mi persona estaba encerrado en el seno materno de la Inmaculada Reina, ninguno me conocía, era ignorado por todos.

He aquí, hija mía, el primer punto de comparación entre Yo, Verbo Divino, cuando descendí del Cielo, y mi Divina Voluntad que hace SU PRIMER PASO para venir a reinar sobre la tierra.

Así como Yo di mis primeros pasos hacia la Virgen Madre, así Ella da sus primeros pasos en ti, y como te pidió tu querer y tú lo cediste, formó súbito su ACTO PRIMERO de concepción en tu alma, y conforme te manifestaba sus conocimientos dándote como tantos sorbos divinos, formaba su Vida y daba principio a la formación de su reino. Pero por tanto tiempo, ¿quién sabía algo?

Ninguno, sólo Yo y tú estábamos al día de todo,

y después de algún tiempo estuvo al día mi representante de lo que sucedía en ti, aquél que te dirigía, símbolo de mi representante San José que debía figurar como mi padre ante las criaturas, que antes que Yo saliera del seno materno tuvo el gran honor y don de conocer que Yo ya estaba en medio de ellos.

Después de los primeros pasos HICE EL SEGUNDO: Fui a Belén a nacer, fui reconocido y visitado por los pastores de aquel lugar, pero no eran personas influyentes, se quedaron con la bella noticia que Yo ya había venido a la tierra, así que no se ocuparon en hacerme conocer, en divulgarme por todas partes, y Yo continué siendo el Jesús escondido e ignorado por todos, pero por cuan ignorado Yo ya estaba en medio a ellos;

esto es símbolo de mi Divina Voluntad: Frecuentemente han venido a ti, de lejos y de cerca otros representantes míos, los cuales han escuchado la bella noticia del reino de mi Divina Voluntad, sus conocimientos y cómo quiere ser reconocida,

pero quién por falta de influencia, y quién por voluntad, no se han ocupado en divulgarla y ha quedado desconocida e ignorada, a pesar de que ya existe en medio de ellos,

PERO COMO NO ES CONOCIDA NO REINA, reina sólo en ti, así como Yo estaba solo con mi Mamá Celestial y con mi padre putativo San José.

EL TERCER PASO de mi venida sobre la tierra, el exilio, y en éste me tocó que vinieron los santos magos a visitarme, los cuales hicieron un poco de rumor al buscarme; esta búsqueda de Mí dio temor a Herodes, y en vez de unirse para venir a encontrarme, quería tramar contra mi Vida para asesinarme, y Yo fui por necesidad obligado a exiliarme.

Símbolo de mi Divina Voluntad, frecuentemente parece que hacen rumor, que la quieren hacer conocer con publicarla, ¿pero qué?

Quién es presa del temor, quién teme comprometerse, quién no acepta el sacrificarse, ahora con un pretexto y ahora con otro, todo termina en palabras, y mi Divina Voluntad queda exiliada de en medio a las criaturas.

Y así como no me fui al Cielo, sino que me quedé en el exilio en medio a las criaturas, sólo con mi Divina Madre y con San José que me conocían muy bien y formaba su paraíso en la tierra,

para los demás era como si no existiera, así mi Fiat, habiendo formado en ti su Vida con todo el cortejo de sus conocimientos, si no recibe los efectos, la finalidad por la que se ha hecho conocer, ¿cómo puede partir? Porque Nosotros cuando decidimos hacer una obra, un bien, no hay quién nos aparte, así que a pesar del exilio y de su esconderse, como hice Yo, que después de treinta años de Vida oculta hice mi Vida pública y me hice conocer, así mi Querer Divino no podrá quedar siempre escondido, sino que tendrá su intento de hacerse conocer para reinar en medio a las criaturas. Por eso sé atenta y aprecia el gran don de mi Divina Voluntad en tu alma”.

Recordemos y Honremos a San José

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29ª Enseñanza


Giros en la Redención, en la Santificación con el Reino del Fiat Divino

"Estaba Aquélla que me había escogido por Madre, estaba san José que debía ser mi padre putativo, en esta nación me había manifestado a los profetas haciéndoles CONOCER que vendría a la tierra"


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

 Vol. 27, cap. 32  enero 30, 1930 

Giro:  Así como se desarrolló la Redención, así se desarrollará el reino de la Divina Voluntad



"... cómo podía venir el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra,

en qué modo se podrá desarrollar, y quiénes serán los primeros afortunados que tendrán un bien tan grande...

“Hija mía, del mismo modo como se desarrolló el reino de la Redención, así se desarrollará el reino de mi Voluntad.

Se puede decir que la Redención va haciendo el giro por todo el mundo, giro que aún no ha cumplido del todo, porque no todos los pueblos conocen mi venida a la tierra, y por eso están privados de sus bienes;

Ella va preparando y disponiendo los pueblos al gran reino de mi Divina Voluntad.

Ahora, así como mi Redención tuvo su principio no en todo el mundo, sino en el centro de la Judea, porque en esta nación estaba el pequeño núcleo de aquellos que me esperaban,

estaba Aquélla que me había escogido por Madre, estaba san José que debía ser mi padre putativo, en esta nación me había manifestado a los profetas haciéndoles CONOCER que vendría a la tierra.

Era justo que donde SE CONOCÍA fueran los primeros en tenerme en medio a ellos, y si bien fueron ingratos y muchos no me quisieron conocer, pero, ¿quién puede negar que mi Mamá Celestial, los apóstoles, los discípulos, fueron de la nación hebrea y que fueron ellos los primeros anunciadores que expusieron su vida para HACER CONOCER a las otras naciones mi venida a la tierra y los bienes que hay en mi Redención?

Así será del reino de mi Fiat Divino; los países, las provincias, el reino, que hayan sido los primeros en conocer los conocimientos de mi Divina Voluntad y su expresa Voluntad de querer venir a reinar en medio a las criaturas, serán los primeros en recibir los bienes que traerá su reino; y después, haciéndose camino con sus conocimientos hará su giro en medio de las generaciones humanas..."

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30ª Enseñanza


“Si hacía milagros tenían qué decir, pues como me creían hijo de San José decían que no podía salir de un artesano el Mesías prometido, e iban suscitando dudas sobre mi Divina Persona, tanto de formar nubes en torno al Sol de mi Humanidad, y Yo suscitaba los vientos para desembarazarme de las nubes y reaparecía más refulgente en medio a ellos para cumplir la finalidad de mi venida a la tierra, la cual era la Redención”


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 28-14  Junio 2, 1930 

La Divina Voluntad es paz y seguridad. Dudas y temores.  Sólo Jesús es autor de las leyes. Necesidad de las venidas de Jesús. La desconfianza, el acto débil de nuestros siglos. 


"...hija mía, Yo sé hacia dónde tienden mis miras, y a qué deben servir, sé lo que hago de grande y bello cuando elijo a una criatura, y ¿ellos qué saben? Y además, siempre tienen algo que decir sobre mi obrar, mi breve vida acá abajo no fue perdonada cuando mi Santísima Humanidad estaba en medio a ellos y Yo era todo amor para ellos, no obstante si me acercaba demasiado a los pecadores tenían qué decir, decían que no era decoroso para Mí tratar con ellos,

y Yo los dejaba decir, y sin dar importancia a su hablar hacía mis actos, me acercaba más a los pecadores, los amaba de más para atraerlos a amarme; si hacía milagros tenían qué decir, pues como me creían hijo de San José decían que no podía salir de un artesano el Mesías prometido, e iban suscitando dudas sobre mi Divina Persona,

tanto de formar nubes en torno al Sol de mi Humanidad, y Yo suscitaba los vientos para desembarazarme de las nubes y reaparecía más refulgente en medio a ellos para cumplir la finalidad de mi venida a la tierra, la cual era la Redención.

Por eso no te maraville el que hayan encontrado qué decir sobre el modo como me he comportado contigo, y si bien han formado nubes en torno al modo de obrar que he usado contigo, pero Yo suscitaré mis vientos para desembarazarme de estas nubes, y si aman la verdad conocerán que el modo como me he comportado contigo, a pesar de que no lo he usado con otras almas, era necesario para nuestro amor, porque debía servir a nuestra misma Voluntad para hacerla conocer y hacerla reinar”.

Después ha agregado con un acento más tierno:

“Hija mía, pobrecitos, no están habituados a caminar en los campos de la luz de mi Divina Voluntad,

por eso no es maravilla que su inteligencia haya quedado como deslumbrada, pero si se habitúan a mirar la luz verán claro que sólo mi amor podía llegar a tanto;

y como amo tanto que se conozca mi Divina Voluntad para hacerla reinar,

he querido ser exuberante en el exceso de mi amor que contenía en mi corazón.

Es más, todo lo que he hecho contigo se pueden llamar preludios de lo que haré a aquellos que se harán dominar por mi Fiat.

Pero te digo que así como todos aquellos que tuvieron qué decir sobre mi Humanidad estando en la tierra, y que no se rindieron a creer ante la santidad de mis obras, quedaron en ayunas del bien que Yo vine a traer a todos, y quedaron fuera de mis obras, así será de aquellos que dicen del cómo, del modo de lo que he dicho, si no se rinden, también ellos quedarán en ayunas y fuera del bien que con tanto amor quería traer a todos”...

Fiat

Giro en la pequeña casa de Nazaret

Recordemos y Honremos a San José

Consagrada /o  a tí San José:  

En la unidad del Querer Supremo, al igual que Jesús y María, te acojo como mi cooperador, tutor y vigilante centinela.

31ª Enseñanza


"…Después de esto continuaba mis actos en el Fiat Divino, y mi pobre mente se ha detenido en la pequeña casa de Nazaret,

donde la Reina del Cielo, el Celestial Rey Jesús, y San José, estaban en posesión y vivían en el reino de la Divina Voluntad,

así que este reino no es extraño a la tierra, la casa de Nazaret, la pequeña familia que vivía en Ella, pertenecían a este reino y lo tenían en pleno vigor; pero mientras esto pensaba, mi gran Rey Jesús me ha dicho:“Hija mía, cierto que el reino de mi Divina Voluntad ha existido sobre la tierra, y por eso

hay la esperanza cierta que regrese de nuevo en su pleno vigor; 

nuestra casa de Nazaret era su verdadero reino, pero estábamos sin pueblo.

Ahora tú debes saber que CADA CRIATURA ES UN REINO, por eso quien hace reinar mi Voluntad en ella se puede llamar un pequeño reino del Fiat Supremo, así que es una pequeña casita de Nazaret que tenemos sobre la tierra"


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

29-19 (5, 6)  Mayo 31, 1931

"…Después de esto continuaba mis actos en el Fiat Divino, y mi pobre mente se ha detenido en la pequeña casa de Nazaret, donde la Reina del Cielo, el Celestial Rey Jesús, y San José, estaban en posesión y vivían en el reino de la Divina Voluntad, así que este reino no es extraño a la tierra, la casa de Nazaret, la pequeña familia que vivía en Ella, pertenecían a este reino y lo tenían en pleno vigor; pero mientras esto pensaba, mi gran Rey Jesús me ha dicho:

“Hija mía, cierto que el reino de mi Divina Voluntad ha existido sobre la tierra, y por eso

hay la esperanza cierta que regrese de nuevo en su pleno vigor; 

nuestra casa de Nazaret era su verdadero reino, pero estábamos sin pueblo.

Ahora tú debes saber que CADA CRIATURA ES UN REINO, por eso quien hace reinar mi Voluntad en ella se puede llamar un pequeño reino del Fiat Supremo, así que es una pequeña casita de Nazaret que tenemos sobre la tierra, y por cuan pequeña, estando en ella nuestra Voluntad reinante, el Cielo no está cerrado para ella, observa las mismas leyes de la patria celestial, ama con el mismo amor, se alimenta con los alimentos de allá arriba, y es incorporada en el reino de nuestras regiones interminables.

Ahora para formar el gran reino de nuestra Voluntad sobre la tierra, haremos primero las tantas casitas de Nazaret, esto es las almas que la querrán conocer para hacerla reinar en ellas.

Yo y la Soberana Reina estaremos a la cabeza de estas pequeñas casitas, porque habiendo sido Nosotros los primeros que hemos poseído este reino en la tierra,

es nuestro derecho que 

no cederemos a ninguno 

el ser los dirigentes de ellas. 


Entonces

estas pequeñas casitas, repetidoras de nuestra casa de Nazaret,

formarán tantos pequeños estados nuestros, tantas provincias, que después de que se hayan formado bien, y ordenadas como tantos pequeños reinos de nuestra Voluntad, se fundirán juntos y formarán un solo reino y un gran pueblo.

Por eso PARA TENER NUESTRAS OBRAS MÁS GRANDES, nuestro modo de actuar es el de comenzar primero solos, al tú por tú con una sola criatura;

cuando hemos formado a ésta, la hacemos canal para encerrar en nuestra obra otras dos, tres criaturas, después agrandamos formando un pequeño núcleo, y después lo agrandamos tanto de tomar todo el mundo entero;

nuestras obras comienzan en el aislamiento de Dios y el alma, y terminan continuando su vida en medio a pueblos enteros.

Y cuando está el principio de una obra nuestra, es señal cierta que no morirá al nacer, a lo más podrá vivir escondida por algún tiempo, pero después saldrá y tendrá su vida perenne. Por eso siempre adelante te quiero en mi Divina Voluntad”.

Fiat Divina Voluntad!