QUERIDO SAN JOSÉ...
Bendice a nuestros hijos, para que sean el honor y la esperanza de nosotros y de toda su familia. Que no falte en nuestros hogares, el amor, la tolerancia, la fidelidad, el apoyo y la comprensión.
Bendito seas, amado San José, vela por nuestros hijos, te lo pedimos por el amor que tuviste en su momento, a Jesús nuestro Señor, tu Hijo adoptivo y adorado.
San José, patrono de la Iglesia universal, conserva a nuestras familias en la paz y en la gracia de Dios Nuestro Amoroso Padre y ampáranos en la hora de nuestra muerte. Amén.
Sunday, 26 May 2019
Querido San José
Saturday, 25 May 2019
Thursday, 23 May 2019
MEMORAE A SAN JOSE Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
RECUERDE, oh, el más ilustre patriarca de San José, en el testimonio de Santa Teresa, su fiel devota , que nunca se ha escuchado que alguien que haya invocado su protección o buscado su mediación no haya obtenido alivio. En esta confianza vengo ante ti, mi amoroso protector, casto esposo de María, padre adoptivo del Salvador de los hombres y dispensador de los tesoros de Su Sagrado Corazón. No desprecie mi ferviente oración, mas bien escuche y obtenga mi petición con gracia. [Mencione su petición.]
ACTO DE CONSAGRACIÓN A ST. JOSÉ
Amado San José, me consagro a tu honor y me entrego a ti para que siempre seas mi padre, mi protector y mi guía en el camino de la salvación. Obtén para mí una gran pureza de corazón y un ferviente amor por la vida interior. Después de tu ejemplo, ¡permíteme hacer todas mis acciones para la mayor gloria de Dios, en unión con el Divino Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María! Y tú, oh bendito san José, ruega por mí para que pueda compartir la paz y la alegría de tu santa muerte. Amén.
SAN JOSÉ, ESPOSO DE MARÍA
Su fiesta: 19 de Marzo
Madre Adela Galindo
La devoción a San José es inseparable de la devoción de María Santísima: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre" (Mt 19, 6). Y consta expresamente en el Evangelio que José era "el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo" (Mt 1, 16).
Es imposible tener una devoción profunda y autentica a MARÍA sin sentir también una veneración especial hacia su virginal esposo San José.
Toda la teología de San JOSÉ se encierra en estos dos títulos fundamentales: esposo de MARÍA y padre virginal de Jesús.
Efectivamente, toda la grandeza de San JOSÉ parte de ese hecho al parecer tan natural y sencillo: llevar al Niño JESUS en sus brazos, es decir, ser su padre adoptivo y esposo virginal de MARÍA Santísima.
Es en virtud de esos dos títulos sublimes, que San JOSÉ forma, en cierto modo, parte integral del misterio de la Encarnación. No cabe duda que S. JOSÉ era, de alguna manera, necesario en ese orden, a saber: para salvaguardar el honor de MARÍA y proteger a Ella y a Jesús de la persecución de Herodes, durante el destierro a Egipto...etc. y ganarles el pan de cada día durante los años de la vida oculta en la casita de Nazaret.
El no participó físicamente en todo el misterio de la Encarnación, pero si participó totalmente al ofrecer su vida como sacrificio para el cuidado, servicio, provisión y protección de Jesús y de María. Fue siempre el custodio fiel de Jesús y María.
Vamos a exponer brevemente los puntos mas importantes en torno a la persona del tan glorioso S. JOSÉ:
Sus relaciones con Jesús y María.
Su santidad inefable
Su patronazgo sobre la Iglesia Universal
Su patronazgo sobre los moribundos
La devoción que debemos profesarle
1_San JOSÉ padre virginal de Jesús
Como sabemos, la concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María se hizo en virtud de una acción milagrosa del E.S., sin intervención alguna de S. JOSÉ. Lo dice expresamente el Evangelio y es uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María.
Así es que hay que excluir en absoluto la paternidad física, pero se le ha dado a S. JOSÉ muchos diferentes títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, etc...pero ninguna en si define la plenitud de la misión de S. JOSÉ en la vida de Jesús. La que mas se le asemeja es padre virginal.
De hecho, San JOSÉ ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre MARÍA, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo. Ambas funciones constan en el Evangelio. Al encontrar al Niño en el Templo, la Virgen reclama a Jesús:"Hijo, porque has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, te buscábamos". MARÍA nombra a S. JOSÉ dándole el título de padre, prueba evidente de que S. JOSÉ era llamado así por el propio Jesús, pues miraba en JOSÉ a un reflejo y una representación auténtica de su Padre Celestial.
2_San JOSÉ esposo de MARÍA
Solo a un hombre tan puro y humilde como San JOSÉ pudo encomendar el Señor la llamada de ser esposo de la Madre de Dios..Que lazo tan sublime, formado por el Espíritu Santo; el mas sagrado después del que une la humanidad con la divinidad en Cristo, o como el lazo que unía a MARÍA con Jesús!
El matrimonio de San JOSÉ y de MARÍA Santísima está lleno de virtudes, de armonía de dos corazones que viven para amar primariamente a Dios y a su misión de ser padres del Dios hecho hombre. Abnegación profunda de estas dos vidas, la una para la otra, compartiendo los dolores y alegrías; las espinas, la pobreza, el amor, el respeto, santidad, luz, paz...
El matrimonio de JOSÉ y MARÍA Stma. fue real y verdadero, con una característica excepcional y singular (virginidad), pero así de excepcional y singular era la finalidad intentada por Dios con este matrimonio santísimo: salvaguardar la virginidad de MARÍA con la virginidad de San JOSÉ. Veamos lo que nos dice un autor sobre S. JOSÉ: "MARÍA pertenece a JOSÉ y JOSÉ a la santísima MARÍA; con tanta verdad, que su matrimonio es muy verdadero, puesto que se han entregado el uno al otro. Mas, ¿como se entregaron? En Pureza. Se entregan mutuamente su virginidad, y toda la fidelidad de este matrimonio consiste en guardar la virginidad del otro. La vida de estos esposos es como la de dos estrellas, mutuamente se iluminan con sus rayos dorados y plateados, pero sin nunca tener contacto.
Jamas matrimonio fue tan maravillosamente fecundo como este matrimonio virginal. El E.S. realizo el milagro de que la virginidad de MARÍA, amparada y salvaguardada por la virginidad de JOSÉ, trajera al mundo nada menos que al Salvador, al Hijo de Dios, al deseado de las naciones, al Redentor de la humanidad, que se dignó someterse no solamente a MARÍA, su verdadera madre fisca, sino también a JOSÉ, a quien respetaba y honraba con el dulcísimo nombre de padre.
3_Santidad de San JOSÉ
Santo Tomas de Aquino estableció un principio: "cuanto alguna cosa recibida se aproxima mas a la causa que la ha producido, tanto mas participa de la influencia de esa causa". O sea, que cuanto mas nos acercamos al fuego, que produce calor, mas intensamente nos calentamos. Ahora bien, la causa única de donde procede toda santidad es el mismo Dios. Luego cuanto mas próxima o cercana a Dios este una criatura, tanto mas participará de su infinita santidad. Y
como después de la Virgen María nadie se ha acercado tanto a Dios como San JOSÉ, en virtud, precisamente de su singularísima llamada de ser esposo de MARÍA y padre virginal de Jesús_ hay que concluir con toda seguridad, que la santidad de San JOSÉ no puede compararse con ninguna otra criatura después de MARÍA.
Hay dos razones para probar esto:
1_"Dios da a cada uno la gracia según aquello para lo que es elegido"
2_"Una misión divina excepcional requiere una santidad proporcionada"
Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: "Brillan en el, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la mas perfecta caridad. Guardo con amor y entrega total, el deposito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se le deposito en sus manos."
San JOSÉ es también modelo incomparable, después de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituido la fiesta de S. JOSÉ Obrero (Mayo 1), presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.
4_ San JOSÉ, Patrono de la Iglesia Universal
El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San JOSÉ Patrono universal de la Iglesia, el 8 de Dic. de 1870.
¿Que guardián o que patrón va darle Dios a su Iglesia? pues el que fue el protector del Niño Jesús y de MARÍA. Cuando hubo llegado el tiempo de fundar la familia divina, San JOSÉ fue elegido por Dios para padre nutricio y protector, y cuando se trato de continuar esta familia en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San JOSÉ se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es Cabeza y MARÍA es Madre.
¡Pidamos a San JOSÉ que custodie a la Iglesia entera!
5_San JOSÉ, patrono de los moribundos
La devoción cristiana ha considerado siempre a S. JOSÉ como Patrono y Abogado especialísimo de los moribundos, ya que el tuvo la muerte mas privilegiada que jamás haya experimentado criatura alguna: entre los brazos de Jesús y de María.
Esta piadosa creencia ha sido comprobada en la practica con muchos testimonios de personas que han visto claramente la intercesión de San JOSÉ a la hora de la muerte de un familiar.
La Iglesia ha confirmado esta devoción. Vemos al Papa Benedicto XV, el 25 de julio de 1920, diciendo: "Habiendo aprobado esta Sede Apostólica diversos modos de honrar al Santo Patriarca JOSÉ....celébrese principalmente a San JOSÉ como patrón de los moribundos, pues a su muerte estuvieron presentes el mismo Jesús y María. Fomenten, pues, las asociaciones piadosas, que fueron fundadas para orar a San JOSÉ por los moribundos como la de la Buena Muerte, la del Transito de San JOSÉ..etc.
6_ Devoción a San JOSÉ
Como es sabido una de las mas fervientes propagadoras de la devoción a San JOSÉ fue Santa Teresa de Avila. En el Capítulo Sexto de su Vida, escribió uno de los relatos mas bellos que se han escrito en honor a San JOSÉ: "Tomé por abogado y protector al glorioso San JOSÉ, y encomíendeme mucho a el. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me saco con mas bien de lo que yo le sabia pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios." - Su primer convento le llamo "San JOSÉ".
-El 21 de marzo de 1935, Papa Pío XI, aprobó e indulgenció las latanías de San JOSÉ.
Esposo de la Madre de Dios
Custodio purismo de la Virgen
Diligente defensor de Cristo
Jefe de la Sagrada Familia
JOSÉ Justo
JOSÉ casto
JOSÉ obediente
JOSÉ fiel
Espejo de Paciencia
amante de la pobreza
gloria de la vida domestica
custodio de las Vírgenes
patrono de los moribundos
protector de la santa Iglesia
sostén de las familias....
_El Papa León XIII, muchas veces se refirió a San JOSÉ con una confianza plena en su patronazgo ante los tiempos difíciles en la Iglesia. _El Papa Pablo VI, invitaba siempre a que se invocara el patronazgo de San JOSÉ, cuando se intercedía por la Iglesia.
_En Octubre de 1989, el Santo Padre Juan Pablo II, escribió una Exhortación Apostólica llamada "El custodio del Redentor" dedicada a entender y profundizar sobre la figura y misión de San JOSÉ en la vida de Cristo y de la Iglesia.
"Además de la certeza en su segura protección la Iglesia confía también en el ejemplo insigne de JOSÉ: un ejemplo que supera los estados de vida particulares y se propone a toda la comunidad cristiana"
"San JOSÉ ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente ministro de la salvación. Su paternidad ha expresado concretamente al haber hecho de uso de la autoridad legal, que le correspondía sobra la Sagrada Familia, para hacerle don total de si, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocación humana al amor domestico con la oblación sobrehumana de si, de su corazón y de toda capacidad, en el amor puesto al servicio del Mesías, que crece en su casa".
El mes de Marzo esta dedicado a San JOSÉ.
Los miércoles, tradicionalmente ha sido considerado el día de S. José. Como parte de la devoción se ofrece la misa para que interceda por la Iglesia. Los siete dolores de San JOSÉ
La Novena de San JOSÉ
En nuestra congregación hemos tomado a S. José como custodio de la fundación, y le hemos llamado "Custodio fiel de los Dos Corazones". Le consideramos modelo de total consagración a los Corazones de Jesús y de María.
SAN JOSÉ: EL CUSTODIO DE LOS DOS CORAZONES
Es el primer y perfecto modelo de devoción y dedicación a los Dos Corazones. Esa fue su singular misión. De él necesitamos aprender a vivir en comunión de amor con los Dos Corazones.
Fue escogido por Dios para amar, cuidar y proveer por la Stma. Virgen. Su primera relación de amor fue la Santísima Virgen, llamada a ser su esposa virginal. Es a través de su relación con Ella, que es escogido para convertirse en el padre adoptivo de Cristo. San José abrió las puertas de su Corazón al Corazón Inmaculado de María, y por esto, llegó a una profunda comunión con el Corazón de Jesús, a quien protegió, dirigió, formó y cuidó toda su vida.
I. participó directamente, como ningún otro, de la alianza de los Dos Corazones.
II. fue el gran y generoso tercer corazón, que se puso al servicio de la obra de redención, viviendo, sirviendo, cuidando al Redentor y a la Madre del Redentor.
III. sería difícil entrar en una alianza o consagración a los Dos Corazones, olvidándonos de San José, quien es padre y cabeza de la Sagrada Familia.
IV. A San José lo consideramos "el Custodio fiel y abnegado de los Dos Corazones", ya que Dios Padre le encomendó una importantísima tarea: salvaguardar los ¨tesoros¨ de su Corazón paternal: Jesús y María, y el misterio de la Encarnación.
V. en su misión de custodio debía proteger, con su dedicación, presencia, santidad y trabajo, a la Sagrada Familia. Los Consagrados a los Dos Corazones, o sea, los que están en una relación íntima de familia espiritual con los Corazones de Jesús y de María, serán protegidos por San José ya que el ejercerá con nosotros el mismo cuidado que tuvo con la Sagrada Familia.
VI. Es modelo de unidad con los Corazones de Jesús y de María: San José nos revela un corazón totalmente en comunión de amor y servicio a los Dos Corazones. Podríamos llamarle "el tercer corazón" en esa alianza de amor que existe entre los Corazones de Jesús y María. Su corazón fue verdaderamente "uno" con los Dos Corazones.
VII. Cuando contemplamos a San José descubrimos un corazón indiviso que dirige todos sus afectos y acciones hacia los grandes dos amores de su Corazón: Jesús y María. Todos los movimientos del corazón de San José tenían un solo objetivo: amor y dedicación a los Dos Corazones. Por ellos trabajó; por ellos obedeció; por ellos sufrió; a ellos los defendió y protegió sin reservas ni condiciones.
VIII. Esa total comunión de amor y dedicación a los DC: es la base de la Consagración.
IX. Por la intimidad en la convivencia, por la profundidad de su contemplación y por su generosa dedicación, los secretos insondables de los Corazones de Jesús y María, fueron conocidos plenamente por San José. El puede enseñarnos a conocer mas íntimamente los sentimientos y deseos de los Dos Corazones.
X. Por su fidelidad total a la alianza de amor con los Corazones de Jesús y María, San José es para nosotros un modelo fidedigno de como llegar a alcanzar plena comunión de amor con los Dos Corazones y así convertirnos nosotros también, como él, en "ese tercer corazón" .
Nos acogemos al cuidado y protección de San José y le pedimos que nos enseñe a amar, a servir, a sacrificarnos y a permanecer unidos a éstos Dos Corazones como lo hizo él toda su vida.
18 DÍAS DE PRPEARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ
Publicado el 1 de marzo de 2018 por peregrino.
"San José vendrá con el Niño Jesús, para dar paz al mundo".
Esta fue la promesa de Nuestra Señora del Rosario el 19 de agosto de 1917 en su cuarta visita a los pequeños santos de Fátima en Valinhos. En esta visita, vemos a Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre dándonos la bienvenida a la seguridad de su propia Sagrada Familia. ¡Hagamos uso de esta bendición!
En este año de gracia que se nos ha dado, hacemos bien en acudir a San José, por lo que ofrecemos el siguiente programa de 18 días para prepararnos para la consagración, y esperamos que incluso si no puede hacer todos los ejercicios, tal vez pueda hacerlo. hacer una pequeña cantidad diaria durante los 18 días. El objetivo principal es brindarle los recursos para una mayor devoción a este santo inmensamente importante. Nuestro Señor Jesucristo nos ofrece, en estos tiempos difíciles, un lugar seguro en Su propia Sagrada Familia; no rechacemos su invitación amorosa.
Estimados lectores, espero que consideren que tomar un poco de tiempo para buscar la fortaleza y la protección de San José. Está lejos de ser una carga; Nuestra Señora le dijo a la Hermana Lucía que San José nos dará paz.
¡En tiempos de prueba, ve a San José!
San José, defensor de la fe, defensor de las familias, ¡ruega por nosotros!
Estimados lectores, sabemos que los Sagrados Corazones de nuestro Señor Jesucristo y su Madre Inmaculada son inseparables. Y sabemos que esta misma Madre es también la esposa más pura y perfecta del Espíritu Santo, y la hija más querida y atesorada del Padre Eterno. Sabemos también que este Padre amoroso confió a estos dos seres más queridos, Jesús y María, a San José para protegerlos y protegerlos de los poderes hostiles del Señor del Mundo y de aquellos que lo sirven.
Lectores, no se sorprendan si pronto nos quitan las pocas certezas y comodidades de la fe, ya que, como dijo el cardenal Manning,
La Consagración a San José, el fiel Guardián de Jesús y María, designado por nuestro amado Padre. En Fátima, en 1917, Nuestra Señora prometió a los pastorcitos que en octubre, San José y el Niño Jesús vendrían a "bendecirnos con paz". ¡Necesitamos esta paz! Y mientras luchamos por vivir nuestras Consagraciones a Jesús a través de María, San José nos precede para guiarnos de manera segura hacia nuestra meta, para que podamos ser verdaderamente una sola familia santa, ahora y siempre, en la gloria de Dios, el Padre. Hijo y Espíritu Santo.
Con este fin, ofrecemos este programa de 18 días para la Consagración a San José. La consagración debe ocurrir en el día 19, que debe ser un día de misa y de comunión. [Si comenzamos hoy, completamos la Consagración en el día de la fiesta de San José.] Si no puede encajar todo el programa en sus horarios ocupados, tal vez solo trate de leerlo e incorpor las oraciones y prácticas que parecen encajar. Lo mejor para ti. Para mí, simplemente me arrodillo en nuestro santuario familiar y recito una breve oración a San José de vez en cuando a lo largo del día. Intento estar cerca de él durante el día y especialmente rezarle antes de acostarme cada noche. Cuando sea posible, reza su letanía durante esta preparación de 18 días. Las lecturas de la Biblia se toman de la excelente Biblia en línea ofrecida de forma gratuita por Baronius Press: http://catholicbible.online/.
San José ha sido una ayuda tan confiable para mí en mi pecado y debilidad, y estoy seguro de que te ayudará infaliblemente.
CONSAGRACION TOTAL A ST. JOSÉ Y LA SAGRADA FAMILIA
PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN TOTAL A ST. JOSEPH (18 días)
Como nos aconseja San Luis de Montfort, debemos prepararnos para la consagración mediante ejercicios que ciertamente no son obligatorios, pero que aseguran su gran eficacia debido a la pureza y otras disposiciones que estas devociones ayudan a desarrollar en nuestras almas.
El objetivo de esta consagración es desechar el espíritu del mundo y adquirir el espíritu de Jesús, a través de la Santísima Virgen María y San José. Desde allí seguiremos las prácticas sugeridas por San Luis de Montfort: renuncia al mundo.
Asignaremos 18 días para que esta preparación comience el primero de marzo o cualquier otro mes; Para terminar el 18 de ese mes y hacer la consagración el 19 del mes elegido, ya que el 19 de cada mes está dedicado a San José por tradición. [Esto puede ser adaptado a sus circunstancias.]
1 - Renuncia del mundo (6 días)
El espíritu del mundo consiste esencialmente en la negación del dominio supremo de Dios, una negación que se manifiesta en la práctica por el pecado y la desobediencia; por lo tanto, se opone principalmente al espíritu de Cristo, que es también el de María y José.
Durante este tiempo debemos considerar y meditar sobre nuestra humildad y nuestra nada. Debemos considerar nuestro origen en el pecado original, y cómo esto nos deja tan propensos al pecado en todo momento. Debemos recordar el curso pecaminoso de nuestra vida y nuestro estado pecaminoso actual. Debemos mirar hacia el futuro cuando la corrupción de la muerte nos reclame.
Oraciones para decir cada día:
Veni Creador;
Ave Maris Stella;
y la letanía de San José (estas oraciones están al final)
Petición: contrición por nuestros pecados y conocimiento de nosotros mismos en un espíritu de humildad.
Lectura para los 6 días:
del Evangelio de San Mateo, capítulos 5 a 10; un capitulo cada día
Ejercicios espirituales:
Examen de conciencia, buena confesión y comunión en honor de san José.
Practicar una renuncia o mortificación diaria en honor a San José.
Reza un Rosario cada día en honor de María y José frente a sus imágenes.
La pureza de corazón es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verlo en la tierra y conocerlo a María y José a la luz de la fe.
2 - Conocimiento de uno mismo (3 días)
Tenemos que convencernos de nuestra miseria y desamparo.
Oraciones por cada día:
Letanía del Espíritu Santo;
el Ave Maris Stella;
y la letanía de san José.
Petición: conocimiento y amor de san José
Lectura: 2 capítulos cada día:
San mateo 24 y 25;
San Lucas 11 y 13;
San Lucas 17 y 18.
Ejercicios espirituales - Hacer cada día:
Un acto de obediencia cada día en honor a San José.
Un acto de humildad cada día en honor a San José.
Un Rosario cada día en honor de María y José frente a sus imágenes.
Debemos entender que no podemos hacer el bien de nosotros mismos; y que necesitamos que María y José sean humildes, obedientes y agradables a Dios.
3 - Conocimiento de San José (3 días)
Medita y estudia la vida interior de San José: su realeza, su poder, sus virtudes, sentimientos, acciones; su participación en los misterios de Cristo, y su unión con Jesús y María.
Oraciones por cada día:
Letanía de la Santísima Virgen y
la Letanía de San José
Petición: Pregunte a San José por el conocimiento y amor de Nuestra Señora.
Lectura: Leer y estudiar el presente tratado “Total consagración a San José y la Sagrada Familia”.
Y también leer:
Génesis capítulos 41-43
Génesis capítulos 49,50
San Lucas 1 y 2
Ejercicios espirituales - cada día:
Un acto de fe, esperanza y caridad en honor a San José.
Un acto de misericordia en honor a San José. Por ejemplo: limosna a los pobres, visitando a los enfermos, consolando a los afligidos, visitando y orando por los muertos.
Un Rosario cada día en honor de María y José frente a sus imágenes.
Tenemos que prepararnos para entregarnos completamente a María a través de San José.
Ora con fervor y humildad por esta gracia.
5 - Conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo (3 días)
Tenemos que aplicarnos a la meditación y al estudio de Cristo. Primero el hombre-Dios, su gracia y gloria; luego sus derechos de dominio soberano sobre nosotros; ya que después de haber renunciado a Satanás y al mundo, hemos tomado a Jesucristo por nuestro Señor. También tenemos que meditar y estudiar sus acciones exteriores y su vida interior; a saber, las virtudes y actos de Su Sagrado Corazón; Su asociación con María y José en el misterio de la Encarnación, y durante su vida privada y pública.
Oraciones por cada día:
Letanías al Sagrado Corazón de Jesús, a la Santísima Virgen ya San José.
Petición: Pídale a nuestro Señor que aumente el amor de Dios y la gracia de una perfecta y total consagración a Su Sagrado Corazón por las manos de María y José.
Lectura: Del evangelio de san juan los siguientes capítulos:
Juan 13-17
Juan 18-21
De “Verdadera devoción a María”, Parte I, Capítulo II, Primera verdad, n. ° 60 - 67.
Ejercicios espirituales - cada día:
Un acto de fe, esperanza y caridad en honor a la Sagrada Familia.
Un Rosario cada día en honor de María y José frente a sus imágenes.
Vaya a la confesión si es posible o el día de su consagración.
Tenga en cuenta que el objetivo de la presente consagración es pertenecer de la manera más perfecta posible a Nuestro Señor Jesucristo utilizando los medios más seguros: María y José; porque, ahora están a nuestra disposición como los mayores tesoros de gracia, que nos ha dado Nuestro Señor. Y en la misma proporción en que estamos verdadera y completamente consagrados a María y José, ellos, a su vez, podrán establecer su presencia en nuestra alma de una manera más perfecta. Pertenecer completamente a María y José es cómo podremos pertenecer completamente a Jesús de la manera más perfecta.
*** El día de nuestra consagración debemos asistir al Santo Sacrificio de la Misa y recibir la Santa Comunión.
A continuación hay dos Consagraciones diferentes para que usted elija. El segundo es de la SSPX y es bastante popular,
CONSAGRACION A ST. JOSÉ Y A LA SANTA FAMILIA
(Solo para uso privado)
¡Oh Jesús, el Salvador más dulce y adorable! Dios verdadero y hombre verdadero, te adoro profundamente en la Santísima Trinidad durante la eternidad; y también te adoro en el seno virginal de María, tu Madre más inmaculada, y en los brazos de San José, tu Padre virginal.
Te doy gracias porque me has liberado de la cruel esclavitud del diablo. En la tierra, te sometiste a María y a José en todas las cosas; concédeme que pueda ser tu fiel esclavo a través de la humilde sumisión a ellos. Mi dulce Jesús, te he fallado muchas veces, pero ahora te ruego la gracia de someterme en todo a tu padre adoptivo, a San José, ya tu Madre más pura y misericordiosa.
Oh madre más tierna y dulce; Te amo con toda mi alma y con toda mi fuerza. Dejo en tus manos puras todo lo que poseo y poseeré: mi corazón, mi alma, mis méritos, mis actos, pensamientos y deseos; Incluso mis defectos y mis pecados. Todo es tuyo y siempre será tuyo, mi querida Madre. Ama a Jesús de mi parte e intercede por mí. ¡Ay, querida y dulce Madre! Te he fallado muchas veces en el pasado, pero ahora te suplico que dirijas mi corazón y mi mente para consagrarme este día a tu castísimo esposo, San José, para que pueda amarte a través de él; consuélate a través de él; repara las ofensas contra tu Corazón Inmaculado a través de él; para que una vez que viva en sus brazos pueda ofrecer en mi nombre todo lo que te he dado, y todo lo que no he podido darte.
¡Oh mi querido padre San José! A ti me dirijo a ti para que te lleves a tu hijo, este pobre pecador, bajo la protección de tu corazón. Te confío mi Consagración al Inmaculado Corazón de María, a tu amada Esposa y mi consagración al Sagrado Corazón de Jesús, tu Hijo, mi Salvador. No soy más que un pecador débil y tonto, pero confío en ti, porque también soy tu hijo, querido Padre.
Te entrego y consagro a ti como tu esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes, tanto interiores como exteriores, e incluso el valor de todas mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras; Dejándote todo el derecho de disponer de mí mismo y de todo lo que me pertenece, sin excepción, según tu placer, para la gloria más grande de Dios y la alegría más grande de la Santísima Virgen María, en el tiempo y en la eternidad. .
Recibe, oh Virgen Padre, esta pequeña ofrenda de mi esclavitud, en honor y en unión con el sometimiento que nuestro Señor y Salvador se dignó tener a María y a ti, en homenaje al poder que esta tu Sagrada Familia tiene sobre esta pobre pecador, y en acción de gracias por los privilegios con los que la Santísima Trinidad te ha favorecido a ti y a tu Esposa Inmaculada. Declaro que en adelante deseo, como tu verdadero esclavo, buscar tu honor y obedecerte en todas las cosas.
Oh, Padre amoroso, guárdame de toda plaga de errores y corrupción. Protégeme de los poderes de la oscuridad. Escúchame siempre bajo tu patrocinio, para que, imitando tu ejemplo y fortalecido con tu ayuda, pueda llevar una vida santa, morir una muerte feliz y alcanzar la felicidad eterna en el Cielo. Amén.
Un Acta de Consagración a San José, de la Sociedad de San Pío X (SSPX)
¡Oh, glorioso patriarca y patrono de la Iglesia católica! guardián y padre adoptivo del Verbo Encarnado! En presencia de Jesús y María, te escojo este día para que seas mi tutor y mi padre.
Oh, tú, a quien Dios ha constituido Jefe de la Sagrada Familia, acéptame, te ruego, aunque seas completamente indigno, que seas un pequeño sirviente pobre en tu santa casa. Preséntame a tu Inmaculada Esposa, pídele también que me acepte como sirviente y que me adopte como un niño. Con ella, enséñame, tú que eres un maestro de la vida interior, cómo conversar constantemente con Jesús y cómo servirle fielmente en todas las cosas hasta el final de mi vida.
A tu custodia se le encomendó el Pan del Cielo Viviente, para que se entregara a tus hermanos hambrientos. Oh, con María, ayúdame a preparar al pobre establo de mi corazón para recibir, digna y frecuentemente, el Pan de mi salvación. Déjame recibirlo de tus manos y de las de María, tan a menudo como me acerque a la Santa Mesa.
Oh, mi tierno y vigilante padre, me consagro a ti; y me propongo firmemente y resuelvo nunca dejarte, y nunca decir o hacer nada, ni sufrir a nadie a mi cargo que diga o haga nada, ¡contra tu honor! Oh, tú, jefe de la casa de Dios sobre la tierra, en fiel imitación de Jesús y María, me coloco a mí y a todas mis preocupaciones bajo tu cuidado y protección. A ti, después de Jesús y María, consagro mi cuerpo y mi alma con todas sus facultades, mi progreso espiritual, mi hogar y todos mis asuntos y compromisos.
No me desampares, sino que me adoptes como siervo e hijo de la Sagrada Familia. Cuídame en todo momento, pero especialmente en la última hora terrible de mi vida en la tierra: luego visítame, consuélame y fortaléceme con Jesús y María, para que con ellos y contigo pueda cantar las alabanzas de la adorable Trinidad por toda la eternidad. . Amén.
† † †
Esta preparación para la Consagración a San José y la Sagrada Familia se basa en una oración personal mía, que he modificado según la ofrecida por los Benedictinos del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe en Nuevo México. El mío era mucho más simple, con una letanía de San José cada día y una Consagración mucho más simple. Espero que esto sea una mejora y que les resulte útil.
La razón por la que ofrezco esta consagración es que quizás, como yo, necesites ayuda para vivir verdaderamente tus consagraciones en medio de estos desafíos que enfrentamos. Está muy bien leer los sentimientos elevados, ¡pero ponerlos en práctica en tiempos de pruebas severas es un asunto diferente! Hablando solo por mí mismo, a menudo encuentro que cuando estoy más acosado por las dificultades, a menudo vuelvo a mis antiguas formas de confiar en mis propias acciones. Ahora es un hecho comprobado que al confiar en mis propios recursos, subvierto mis propios esfuerzos y me condeno al fracaso, y aún así ... Y así, queridos lectores, si quizás tengan las mismas dificultades o si saben Alguien que está luchando de manera similar, espero que acudan a San José, ¡quien nunca fallará!
Por favor, no se desanime por la enormidad de la preparación. Puede adaptarse a sus necesidades. A continuación se muestran los himnos y las oraciones del Programa de Consagración, en caso de que todavía no los tenga.
Veni, creador
¡Ven, oh espíritu creador, bendito!
Y en nuestras almas toma tu descanso;
Ven con tu gracia y ayuda celestial,
para llenar los corazones que has hecho.
Gran Paraclito! A ti lloramos,
¡Oh, el más alto don de Dios, el más alto!
¡Oh fuente de la vida! ¡Oh fuego de amor!
Y dulce unción desde arriba.
Tú, en tus siete regalos, eres conocido,
El dedo de la mano de Dios que poseemos;
La promesa del Padre, tú!
Quienes la lengua con poder dotan.
Enciende nuestros sentidos,
y haz que nuestros corazones se desborden de amor;
Con paciencia firme y virtud alta.
La debilidad de nuestro suministro de carne.
Lejos de nosotros manejamos al enemigo que tememos,
Y concédenos tu verdadera paz en su lugar;
Así que no lo haremos, contigo como guía,
Apártate del camino de la vida a un lado.
Oh, que tu gracia sobre nosotros nos otorgue
El Padre y el Hijo para saber,
Y a través de los tiempos interminables confesaste.
De ambos el eterno espíritu bendito.
Toda la gloria mientras las edades corren.
Se al Padre y al Hijo
Quien se levantó de la muerte; lo mismo para ti,
Oh Espíritu Santo, eternamente. Amén.
AVE, MARIS STELLA
Salve, estrella brillante del océano,
La propia madre de Dios bendecida,
Virgen sin pecado,
Puerta de descanso celestial.
Tomando esa dulce avenida
El cual de Gabriel vino
La paz confirma dentro de nosotros,
Cambiando el nombre de Eva.
Romper las cadenas de los cautivos,
Luz sobre ceguera vierta,
Todos nuestros males se disipan,
Toda dicha implorante.
Muéstrate una madre;
Que la palabra divina,
Nacido para nosotros tu bebé,
Escucha nuestras oraciones a través de ti.
Virgen sobresaliendo,
Más suave de los leves,
Liberados de la culpa, presérvanos,
Puro y sin mancha.
Mantener nuestra vida impecable,
Haz nuestro camino seguro,
Hasta que encontremos en Jesús
Alegría para siempre.
A través del cielo más alto
Al Todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu,
Una misma gloria sea. Amén.
LITANY DEL ESPÍRITU SANTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Padre todopoderoso, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo Eterno del Padre, Redentor del mundo, sálvanos.
Espíritu del Padre y del Hijo, vida ilimitada de ambos, santifíquenos.
Santísima Trinidad, escúchanos.
Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, entra en nuestros corazones.
Espíritu Santo, que eres igual al Padre y al Hijo, entra en nuestros corazones.
Promesa de Dios Padre, ten piedad de nosotros.
Rayo de luz celestial, ten piedad de nosotros.
Autor de todo bien, ten piedad de nosotros.
Fuente de agua celestial, ten piedad de nosotros.
Consumiendo fuego, ten piedad de nosotros.
Ardiente caridad, ten piedad de nosotros.
Unción espiritual, ten piedad de nosotros.
Espíritu de amor y de verdad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de sabiduría y entendimiento, ten piedad de nosotros.
Espíritu de consejo y fortaleza, ten piedad de nosotros.
Espíritu de conocimiento y piedad, ten piedad de nosotros.
Espíritu del temor del Señor, ten piedad de nosotros.
Espíritu de gracia y oración, ten piedad de nosotros.
Espíritu de paz y mansedumbre, ten piedad de nosotros.
Espíritu de modestia e inocencia, ten piedad de nosotros.
El Espíritu Santo, el Consolador, ten piedad de nosotros.
El Espíritu Santo, el Santificador, ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo, que gobierna la Iglesia, ten piedad de nosotros.
Don de Dios, el Altísimo, ten piedad de nosotros.
Espíritu que llena el universo, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios, ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo, inspíranos con horror del pecado.
Espíritu Santo, ven y renueva la faz de la tierra.
Espíritu Santo, derrama Tu luz en nuestras almas.
Espíritu Santo, graba Tu ley en nuestros corazones.
Espíritu Santo, inflama con la llama de tu amor.
Espíritu Santo, ábrenos los tesoros de tus gracias.
Espíritu Santo, enséñanos a orar bien.
Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones celestiales.
Espíritu Santo, guíanos en el camino de la salvación.
Espíritu Santo, concédenos el único conocimiento necesario.
Espíritu Santo, inspira en nosotros la práctica del bien.
Espíritu Santo, concédenos los méritos de todas las virtudes.
Espíritu Santo, haznos perseverar en la justicia.
Espíritu Santo, sé nuestra eterna recompensa.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, envíanos tu Espíritu Santo.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, vierte en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, concédenos el Espíritu de sabiduría y piedad.
V. ¡Ven, Espíritu Santo! Llena los corazones de tus fieles,
R. Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Déjanos rezar
Concede, oh Padre misericordioso, que tu Divino Espíritu pueda iluminarnos, inflamarnos y purificarnos, para que nos penetre con su rocío celestial y nos haga fructificar en buenas obras, a través de Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo. , en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.
LA LETANIA DE SAN JOSÉ
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos amablemente.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre hijo de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposa de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la virgen, ruega por nosotros.
Padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Guardián vigilante de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José, el más justo, ruega por nosotros.
José muy casto, ruega por nosotros.
José el más prudente, ruega por nosotros.
José el más valiente, ruega por nosotros.
José más obediente, ruega por nosotros.
José el más fiel, ruega por nosotros.
Espejo de la paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Guardián de las vírgenes, ruega por nosotros.
Pilar de familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrona de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, líbranos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Le hizo señor de su casa.
R. Y príncipe sobre todas sus posesiones.
Déjanos rezar.
Oh Dios, quien en tu inefable providencia escogió al beato José para ser el cónyuge de tu Santísima Madre, concede que, al venerarlo como nuestro protector en la tierra, podamos merecerlo como nuestro intercesor en el Cielo, Tú que vives y reinará por los siglos de los siglos. R. Amén.
LITANIA DE LA VIRGEN MARÍA BENDITA (Letanía de Loreto)
Añadido el 11 de marzo de 2018 a petición del lector.
Señor ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor ten piedad.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos amablemente.
Dios, Padre del cielo, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la gracia divina, ruega por nosotros.
Madre pura, ruega por nosotros.
Madre muy casta, ruega por nosotros.
Madre inviolada, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre más amable, ruega por nosotros.
Madre más admirable, ruega por nosotros.
Madre de buen consejo, ruega por nosotros.
Madre de nuestro Creador, ruega por nosotros.
Madre de nuestro Salvador, ruega por nosotros.
Virgen más prudente, ruega por nosotros.
Virgen más venerable, ruega por nosotros.
Virgen más renombrada, ruega por nosotros.
Virgen más poderosa, ruega por nosotros.
Virgen misericordiosa, ruega por nosotros.
Virgen más fiel, ruega por nosotros.
Espejo de la justicia, ruega por nosotros.
Asiento de sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vasija espiritual, ruega por nosotros.
Embarcación de honor, ruega por nosotros.
Vaso singular de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Ayuda de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los profetas, ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asumida en el cielo, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ¡ahórranos, Señor!
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ¡escúchanos, Señor!
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que podamos ser dignos de las promesas de Cristo.
Déjanos rezar. Te rogamos, Señor Dios, que nosotros, tus siervos, podamos disfrutar de una salud duradera de la mente y el cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada María, siempre Virgen, ser liberados del dolor presente y entrar en el gozo de la felicidad eterna. . A través de Cristo nuestro Señor.
R. Amén.
Nota sobre la letanía de la Santísima Virgen María: algunas versiones de esta letanía incluyen la invocación "Madre de la Iglesia" después de la Madre de Cristo, así que la he insertado aquí. No está incluido en el Misal SSPX 1962, pero está incluido en el Libro de Oración de la Guerra Cristiana SSPX. No estoy seguro del estado, pero como es un título aceptado de Nuestra Señora, lo dejaré a menos que un sacerdote me diga que no lo haga.
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Amado San José:
En este día, ante Dios y su Inmaculada Esposa, María, ___________________ te elijo como mi padre espiritual para siempre. Me encomiendo formalmente a tu cuidado paternal. Te amo y confío en tus oraciones por mi vida. Como tu hijo espiritual, te doy permiso total (y de hecho, te lo ruego) para que actúes en mi vida, especialmente por...
Rezando por mí constantemente de una manera especial,
Llevándome aún más profundo en los Corazones de Jesús y María,
Proveer para mí y para todos mis seres queridos,
Guardándome y protegiéndome del mal corporal y espiritual,
Guiándome a hacer siempre la voluntad más perfecta de Dios,
Ayudándome a sufrir con amor y sin queja.
Dándome pureza de cuerpo y alma.
Formándome en una persona de paz y alegría,
Preparándome para una muerte hermosa y feliz.
Desde este día en adelante, San José, tú eres mi padre espiritual y yo soy tu hijo. Confío en ti y te amo, y espero conocerte algún día en el cielo. Pido todo esto en el nombre de Jesús y por la gloria de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Por supuesto, probablemente querrás programar los días para que el Día de la Consagración caiga en una fiesta de San José (19 de marzo, 1 de mayo,...) o en una fiesta mariana (debido a la cercanía de San José con María). ). También recomiendo que en el día de su consagración, lo escriba con su propia letra, la fecha y luego la renueve cada año. Y, por cierto, este es un complemento perfecto para la consagración mariana, debido a la cercanía y el amor de San José por María.
Desde este día en adelante, San José, tú eres mi padre espiritual y yo soy tu hijo. Confío en ti y te amo, y espero conocerte algún día en el cielo. Pido todo esto en el nombre de Jesús y por la gloria de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
(Si aún no ha hecho su consagración mariana, considere usar mi libro 33 Days to Morning Glory para hacerlo).
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